"Alicante, la casa de la primavera. - Wenceslao Fernández Flórez"

Barco romano hundido en la Albufereta


¿Sabíais que, a escasos 800 metros de la Playa de la Albufereta y a 12 metros de profundidad, se encuentra un barco romano hundido -´pecio`o ´Guache`- datado del Siglo I? Es uno de los pocos vestigios submarinos encontrados en las aguas de ...nuestra provincia, aunque los expertos creen que la riqueza ´escondida` en nuestro fondo del mar es enorme. 

El barco fue encontrado por casualidad por unos pescadores en el año 2002, y desde entonces y hasta el año 2005, personal del Centro de Arqueología Subacuática y del COPHIAM extrajeron más de 100 piezas de incalculable valor entre monedas y ánforas de aceite. 



Algunas de ellas pueden verse en el MUSA del Castillo de Santa Bárbara, por lo que os invito a subir y descubrir este maravilloso museo.
¿Os imagináis cuánta historia duerme muy cerquita de nuestras playas a la espera de ser encontrada?

Facebook.....Alicante en la Mochila ha compartido la foto de Sonia Castedo.
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Pantano de Amadorio en Villajoyosa, una historia...


Así empezó todo...:

Villajoyosa encontraba en su huerta una de sus principales fuentes de riquezas y cohesión social alrededor del riego, un aspecto fundamental para comprender la construcción de obras como la del pantano. Pese a esto, la construcción de embalses no permitió alcanzar la intensidad de cultivos deseada, pero se continuó con las cosechas tradicionales con la novedad de incrementarlas, sin olvidar tampoco que el nuevo riego permitió aumentar cultivos exigentes en agua (frutales, alfalfa,moreras y hortalizas).También se introdujo el maíz, procedente de América.

En 1777 se reconocía a Villajoyosa el derecho a levantar la pared de la presa de 15 palmos, junto con la construcción de una casa para el guarda de seguridad. Tras una serie de contratiempos con el término municipal de Relleu, donde se encontraba la principal presa del río Amadorio en sus inicios, se consiguió seguir con las obras del pantano en Villajoyosa sin que Relleu lo pudiera impedir.

La población de Relleu siguió  demostrando su disconformidad respecto a la presencia del pantano, debido a las fiebres tercianas y al plaudismo, que causaban grandes mortalidades en la época entre la gente que habitaba las orillas de aguas estancadas. A primeros de 1790, la reja de hierro que se colocó en el cubo de la presa fue cortada, introduciendo así tierra y piedras con el objetivo de taponarlo y evitar así la salida de las aguas, lo que hizo peligrar las cosechas. Además, la casa del guardia tampoco se libró de la ira del pueblo de Relleu: la chimenea y el pesebre destruidos, junto con la puerta hecha astillas. Villajoyosa decidió solicitar amparo al Consejo de Castilla de 1790, acusando a las autoridades de Relleu.

A este problema se le sumaban las contrariedades en el reparto del agua, con mandadores que no hacían llegar el riego a sus propietarios. Hasta 1834 no se consiguió formalizar el problema. Ese año se redactó el "Reglamento de las Aguas de Villajoyosa", cuya novedad fue la reorganización de sistema de reparto del agua, comenzándose a regar por días y horas.

A comienzos del siglo veinte, se citó un proyecto para elevar la pared del pantano hasta los 44 metros, incrementando así su capacidad en 4'4 hm cúbicos.

Fue en el año 1947 cuando finalmente se inició la construcción de la presa del Amadorio con la finalidad de aprovechar el caudal irregular del río y asegurar así el abastecimiento de agua a sus alrededores. Este mismo año se aprobó un nuevo reglamento de riego, en el cual se asignaba la propiedad del agua al de la tierra, inaugurándose así una nueva época para la huerta de Villajoyosa, en la que el pantano de Relleu quedó relegado a lo que es hoy: un ejemplo de la admirable técnica que lo levantó, del trabajo humano realizado en condiciones extremas y de la firmeza de un pueblo en la lucha contra la carencia de agua.

La construcción del pantano del Amadorio se inicia en 1947 y termina totalmente en 1960. Aunque desde 1957 ya se embalsaba agua en él. Con el inicio de su construcción llegaron inmigrantes a la población. Para los obreros que vinieron a trabajar se construyeron casas en las proximidades. Como consecuencia del tiempo que duraron las obras, muchos de los trabajadores se afincaron en la población, y cuando terminaron las mismas ocuparon puestos de trabajo tanto en la agricultura como en la actividad turística.

A partir del año 1957 se inicia una transformación importante en la agricultura del municipio. Hasta este año, la agricultura se basaba en el cultivo de almendros, algarrobos, olivos, hortalizas y frutas regados con el agua que provenía del pantano de Relleu. La transformación se produjo debido a la ampliación de hectáreas de regadío, que trajo como consecuencia un cambio en la estructura de los cultivos, produciéndose una regresión del almendro, algarrobo y sobre todo del olivo. Al mismo tiempo se producía un incremento muy importante en el cultivo de los cítricos y también de las hortalizas (pimientos, melones, pero sobre todo tomates).

Sobre el año 1980, todas la hectáreas eran de regadío. Para conseguir esto se instaló una estación elevadora, que subía las aguas del pantano al margen derecho del río Amadorio regando las tierras de esa zona.



...y así es en la actualidad:



El embalse del río Amadorio se localiza entre los términos municipales de Villajoyosa y Orxeta. El agua procede mayoritariamente de los ríos Amadorio y Sella y también de los aportes de los barrancos adyacentes (Monferri, Regall y Garrigós) y son destinadas al riego y al abastecimiento, a través del Consorcio de la Marina Baja, de las ciudades de Benidorm y Villajoyosa. Está gestionado por la Confederación Hidrográfica del Júcar y es el embalse más próximo al mar de toda España. Su superfície es de unas 100 hectáreas y su capacidad máxima de 16 hectómetros cúbicos.



 Se trata de un entorno en el que confluyen una serie de características ambientales y geomorfológicas singulares que lo hacen idóneo para desarrollar itinerarios interpretativos desde el punto de vista geológico, ambiental y de patrimonio histórico.

Se llevó a cabo un proyecto de restauración medioambiental consistente en una revegetación y regeneración del área degradada, así como el acondicionamiento del área recreativa y la construcción de un área de recepción y un carril bici. Tras estas actuaciones el Ayuntamiento de Villajoyosa se hace cargo del mantenimiento de las instalaciones turístico-recreativas.

En la actualidad, en el embalse no está permitido el baño ni la navegación de embarcaciones con motor de explosión, así como aproximarse a menos de 250 metros de la presa. Sí está permitida la pesca.
Pablo Giménez Font (2003). El pantano de Relleu y el riego de la huerta de Villajoyosa (1653-1879). Departamento de Análisis Geográfico Regional. Universidad de Alicante.
Enrique Claver Cortes (1982). El desarrollo económico de Villajoyosa. Ayuntamiento de Villajoyosa. 
http://lavilanaturaleza.blogspot.com.es/2013/10/pantano-de-villajoyosa-un-poco-de.html
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Els nostres pobles.- Busot.

BUSOT
Busot es una localidad de la Comunidad Valenciana (España) situada en la provincia de Alicante, 19 km al norte de la ciudad de Alicante, en la comarca del Campo de Alicante o Alacantí. Cuenta con 2.643 habitantes (INE 2006).

GEOGRAFÍA
El casco urbano se encuentra sobre una colina situada en la vertiente sur de la sierra del Cabezón de Oro. Dista de siete kilómetros de la costa (Campello). 


HISTORIA

Su origen es musulmán, a cuya cultura le debe la construcción de un castillo desde donde se inició la antigua industria tradicional y local del vidrio, actualmenta desaparecida. Procedente de sus hornos se han conservado algunos residuos de piezas de vidrio árabe. La población estuvo vinculada con Alicante desde que, en el año 1252, el rey Alfonso X el Sabio la incluyera en su término, cuando dicha ciudad pertenecía al Reino de Castilla. Posteriormente, en 1298 pasa a formar parte del Reino de Valencia y, durante el reinado de los Reyes Católicos, pasó a ser propiedad de Alfonso Martínez de Vera, lugarteniente del Baile General de Alicante, estando el pueblo en manos de sus descendientes durante el resto de la Edad Moderna. Busot se independizó definitivamente de la ciudad de Alicante en 1773.
El orígen de Busot está ligado a las faldas de su vetusto castillo, que debió de tener en tiempos remotos una gran importancia.
En su construcción se aprecia la Torre Mocha (de reducida altura), un torreón que hay en el lado norte, un tanto desfigurado. Posiblemente, tras la reconquista de los cristianos, el castillo fué rodeado por una muralla y, al pie de éste montículo, unas casitas con los primeros pobladores se fueron extendiendo y formaron las primeras calles.
La balsa y los lavaderos (Francisco Figueras Pacheco)
Ya entrado el siglo XIII, frente al castillo había otro montículo, que recibió el nombre de Calvario, y que también con el tiempo fué rodeado de casas.
Para colmo, al pie de estos dos montículos, había pequeños yacimientos de agua que facilitaba la permanencia en éstos lugares.
Vista aérea de Busot. (Txetxu)
El primitivo nombre de Busot, fue Bisant, depués se llamó Bisot y, finalmente, Busot, que etimológicamente quiere decir “Lugar en el bosque”. Y es que era así: un inmenso bosque de pinos.
La hidalguía de sus nativos se hizo notoria cuando el señor de Busot, Pedro Martínez de Vera, recuperó las joyas que los Reyes Católicos tenían empeñadas en Orihuela, para atender a los gastos de la conquista de Granada.
Busot se definió en el Pacto de Alzmizrá (hoy Campo de Mirra) por Jaume I y Alfonso X el Sabio, cuando marcaron la división de sus tierras, tierras que pasaban por el Cabeço d’Or en dirección al Barranco de Aigües.
Balsa y lavadero (Arjones. Diario Información)
La iglesia fué construida antes de 1596, en dos o tres fases distintas, e intervinieron varios arquitectos. En 1816 sufrió un incencio y fue restaurada la bóveda central. Por último, se hizo la nave lateral derecha y la capilla de la comunión, neocláscia. En lo alto, había un órgano que fue instalado por Fermín Usarralde.
Hacia el año 1890, el número de habitantes de Busot era unos 1.200; de estos, solamente sabían leer y escribir 159 hombres y 102 mujeres, según una estadística del año 1900. El funcionamiento de la escuela fue muy notable, siempre en línea ascendente, de donde salieron cuatro maestros, siete sacerdotes, tres practicantes, dos abogados, dos médicos, dos secretarios de ayuntamiento, un farmacéutico, un músico mayor director de bandas militares, un oficial de prisiones, un segundo maquinista de la armada y un suboficial del ejército.
Todo esto salió de aquella modesta escuela y de aquel inagotable pedagogo: don Manuel Albert.
Parte norte del pueblo, con el Monte Calvario (Diario Información)
El Ayuntamiento fue construido en 1927 en lo que hoy es la plaza de José Picó. Es un edificio con dos plantas, con un amplio salón de actos.
A la entrada de Busot había una balsa junto a la fuente de la que el pueblo se servía, y en ella se despositaban los sobrantes que luego eran distribuidos para el riego por la comunidad de regantes.
En la actualidad, ha desaparecido el agua y , en consecuencia, la huerta.
A tan sólo 3 km. y en la mismísima Sierra del Cabeçó D´Or, están las Cuevas de Canelobre, que constituyen el principal atractivo del municipio. Reciben una ingente cantidad de visitantes por las singularidades y atractivos que encierra este accidente natural. El aspecto de la gruta se asemeja al de una gran basílica en la que podemos contemplar diversas formaciones calcáreas en forma de candelabros.

LUGARES DE INTERÉS
En las afueras de la población se encuentran los restos del antiguo castillo árabe (cuyo origen se estima en el siglo XII), hoy en día completamente arruinado; el monumento de la ermita de San José; y también las Cuevas de Canelobre, principal atractivo turístico de la localidad. Por su parte, el pico del Cabezón de Oro es una de las grandes alturas de la orografía alicantina con su 1.205 m. de altura. 

DEMOGRAFÍA
El éxodo rural a lo largo del siglo XX provocó que, de 1275 busoteros que había en el año 1900, la población fuese tan sólo de 652 habitantes en al año 1981. Sin embargo, la población ha crecido a gran velocidad desde principios de los años 90, alcanzando los 1717 habitantes en 1996 y los 2.643 en el 2006; el principal motor de este rápido crecimiento ha sido el asentamiento de ciudadanos de diversos países de Europa Occidental, dispersos por urbanizaciones a lo largo del término, en las que también se han instalado un buen número de alicantinos. El 34,7% de la población censada en el año 2005 era de nacionalidad extranjera, el 91% de ellos provenientes de otros países de la Unión Europea.
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Historia Del Agua De Alicante.

El abastecimiento de agua a la Ciudad de Alicante, cumple más de cien años.

El 16 de octubre de 1.898, a las tres y media de la tarde, el agua manó con fuerza del surtidor preparado al efecto, inaugurándose oficialmente la llegada de las aguas de Sax a la Plaza de Gabriel Miró

La Corporación Municipal, encabezada por el Alcalde de la Ciudad, D. José Gadea Pro, Autoridades Civiles y Eclesiásticas, fueron testigos de honor del evento. No faltaron las verbenas, repique de campanas, una corrida de toros y banquete servido en el Palacio Municipal.

¿DE DÓNDE VIENE EL AGUA DE ALICANTE?
La garantía del suministro de caudales y el nivel de rendimiento de dicho suministro han experimentado sensibles mejoras en las dos últimas décadas. La incorporación de las aguas del Trasvase Tajo-Segura, la renovación del sistema de distribución que ha supuesto la reducción notable de pérdidas y fugas, y la gestión automatizada de las infraestructuras han sido decisivas para ello.

En lo que concierne exclusivamente al Canal del Cid y los pozos del Vinalopó las mejoras en la traída de aguas y en la captaciones se vienen realizando desde los años setenta, con el objetivo de mejorar el servicio, ahorrar agua por fugas en la red, y conseguir acuíferos con mejor calidad de agua y mayores recursos y reservas.

No obstante, estas actuaciones e infraestructuras ya cuentan con veinticinco años de funcionamiento, tiempo suficiente para que se encuentren deteriorados y envejecidos, ya que además los pozos se encuentran próximos a un sector de actividad minera que repercute negativamente por las intensas vibraciones que producen y que obliga a un mayor control de los mismos.

La necesidad de mantener una constante renovación de equipos e infraestructuras, decide un plan de sustitución casi concluido de todos los sondeos de captación de agua, en los dos acuíferos que se explotan. Con la renovación de las captaciones, se pretenden extraer los mismos recursos hídricos que hasta ahora, pero con una sensible mejora en las características constructivas y en la estabilidad de las perforaciones. Con ello, mejorará de modo considerable, la fiabilidad y seguridad de las extracciones de agua, y por ende, las garantías de abastecimiento.

Otra actuación primordial para el abastecimiento, consiste en asegurar en las mejores condiciones, el transporte del agua desde su origen hasta el usuario. En el año 1996, se inició un Plan de mejora y sustitución de las canalizaciones generales de transporte. En concreto, se quiere sustituir las conducciones de mampostería, como es el Canal del Cid, por tuberías de poliéster reforzado con fibra de vidrio. Las excelentes características técnicas de este material, permiten garantizar de modo eficaz, factores tan fundamentales como son entre otros: estanqueidad de la tubería y su incidencia en rendimientos en el transporte, contaminación, pérdidas de calidad físico-química y bacteriológica del agua; respuestas más fiables frente a imponderables riesgos climáticos y geológicos. Esta obra coincide con la necesidad de incrementar los potenciales recursos para garantizar un suministro en continuo nivel de crecimiento, y ello a tenor de la demanda generada por las poblaciones a las que abastece Aguas Municipalizadas de Alicante.

El Trasvase Júcar-Vinalopó recogido en el Plan Hidrológico de Cuenca de la Confederación Hidrográfica del Júcar, contempla la llegada de 100 Hm3 anuales para riego y abastecimiento. De este modo, Aguas de Alicante contaría con una tercera fuente de suministro de caudales que se sumaría a las actuales de los sondeos del Alto Vinalopó y de la Mancomunidad de Canales del Taibilla, y sin contar con la reincorporación que se produce de las aguas residuales una vez tratadas. La ampliación de la capacidad de transporte del histórico Canal del Cid, con casi 70 km. de longitud, hasta 2.000 l./s. que es lo que permite circular el diámetro seleccionado para el mismo, supone incrementar de modo considerable los caudales actualmente transportados, anticipándose y dando cabida a los recursos que en un futuro llegarán procedentes del Trasvase Júcar-Vinalopó.

Estas nuevas incorporaciones de recursos y sobre todo la política de gestión y ahorro emprendida hace más de 20 años, serán las que posibiliten mantener las pautas de calidad del servicio de aguas, en una ciudad en continuo crecimiento y con una media del mismo superior a la nacional. En ciernes se encuentran actuaciones urbanísticas de gran magnitud que requieren estar preparados, así pues la consolidación de los planes parciales de Benisaudet, Garbinet Norte y PAU 2, el PERI de Rabassa, la expansión de Benalúa Sur, el desarrollo del PAU 4, y del PAU 1, o de la zona terciaria de servicios en torno a la OAMI y las zonas de Ocio del Puerto, o la posible transformación de la Estación de RENFE y su propio entorno, nos aventuran un proceso de crecimiento vertiginoso que requiere de una planificación y proyección realista del futuro y de los recursos necesarios frente a esta predecible demanda.

EL TRASVASE Y SUS PROBLEMAS
La realización de grandes trasvases entre cuencas lleva necesariamente aparejado la construcción de grandes embalses en las cuencas donantes, para obtener una máxima regulación, así como en las cuencas receptoras.
La incidencia medioambiental de un gran embalse va a depender en gran medida de la ubicación del mismo, sin embargo, podemos considerarlos con carácter general, como una de las infraestructuras más impactantes que se pueden construir.

Todo lo que queda dentro del vaso del embalse desaparece para siempre. De esta manera, los más de mil grandes embalses que existen en España, han supuesto la desaparición de otros tantos valles, incluyendo bosques, campos de cultivo, pueblos, restos arqueológicos, etc. De hecho, se estima que los embalses construidos en España desde 1940 hasta la fecha han supuesto la desaparición de alrededor de 500 pueblos.
Esto supone una alteración importante en el régimen de caudales del río aguas abajo, no sólo por la reducción del mismo que siempre se produce, sino también por las modificaciones bruscas de caudal que tienen lugar, como consecuencia del régimen de explotación del embalse, lo cual va a afectar de manera negativa a la fauna piscícola y a la vegetación de ribera.

Las fuertes oscilaciones de nivel que habitualmente tienen lugar en los grandes embalses, impiden el desarrollo de una vegetación de ribera en las orillas. Asimismo, en las aguas del embalse tan sólo suelen habitar algunas pocas especies de peces, muchas menos de las que pueblan un río sin regular. Todo ello, hace de nuestros embalses especialmente pobres en lo que a biodiversidad se refiere.
Finalmente, la construcción de grandes embalses lleva aparejada la creación de grandes canteras de donde obtener el material para la construcción del dique, así como de enormes escombreras, elementos que habitualmente suelen producir un gran impacto sobre el medio ambiente.
Evolución del consumo de agua en Alicante en los años .

La ciudad de Alicante y su comarca ha reducido el consumo de agua en un 20 por ciento en los últimos tres años, según explicó este lunes el director general de Aguas de Alicante, José Antonio Guijarro. Además aseguró que el suministro está garantizado, tanto por la oferta del recurso como por la "absoluta responsabilidad" ciudadana de toda el área metropolitana en el "consumo eficiente", como por las inversiones en la red para reducir pérdidas y optimizar los recursos hídricos.
No han hecho falta demasiadas campañas para que los alicantinos demuestren que están concienciados del problema de la escasez del agua predicando con el consumo responsable. Las cifras de litros consumidos por habitante y día han descendido en los tres últimos años en todas las poblaciones principales de la provincia de las que se dispone de datos recientes y ya están incluso por debajo de la media nacional a pesar de que la población flotante –turistas, inmigrantes no censados o ilegales y personas que tienen aquí una segunda residencia– que soportan estos municipios sigue incrementándose y se mantiene entre las más altas del país.

LAS DESALADORAS.
Los investigadores llevan años intentando minimizar el problema del alto consumo de energía de las desaladoras. De hecho, existe ya una tecnología para crear energía basándose en la propia salmuera: un dispositivo llamado PE (Intercambiador de Presión, Pressure Exchanger en inglés) transfiere energía directamente de la salmuera al flujo de alimentación sin los problemas de rendimiento de los ejes giratorios de alta velocidad de las fábricas actuales. Si se siguiera este sistema, la reducción de los costes energéticos y económicos podría suponer que por primera vez sería posible producir agua potable a partir de agua de mar con un coste inferior por metro cúbico que el obtenido por otras vías (pantanos, canales, trasvases).

¿QUÉ ES LA DESALACIÓN?
La desalación es un proceso de separación de sales de una disolución acuosa, pero que puede ampliarse al proceso de separación del agua de las sales, ya que existen tecnologías que realizan este proceso y el fin último a perseguir es la separación de ambos componentes para uso humano del agua dulce producto.
Los recursos hídricos susceptibles de desalación pueden tener básicamente dos orígenes: agua de mar o agua subterránea salinizada; estas últimas pueden proceder de acuíferos costeros en contacto directo con el mar y de acuíferos aislados del mismo.

La desalación representa una solución parcial a la falta de agua ya que las plantas desaladoras o desalobradoras no dejan de ser más que fábricas de agua, cuando otras soluciones no sean ya posibles ya que los caudales que aportan sirven exclusivamente para abastecimiento humano.
Durante el proceso de desalación se producen volúmenes importantes de agua de rechazo de elevada salinidad (43-90 ups) y con abundante contenido en productos aditivos empleados en la desalación. En las desaladoras próximas al litoral, el agua de rechazo se vierte principalmente al medio marino, donde debido a su mayor densidad forma una capa hiperhalina que se dispersa sobre el fondo, pudiendo afectar a los organismos allí presentes.

LAS DESALADORAS EN ALICANTE.
En la Comunidad Valenciana la mayor inversión en desaladoras prevista en el Programa se concentrará en la provincia de Alicante, donde prevé implantar 8 desaladoras, algunas nuevas y otras ampliadas.

-Desaladora de agua marina del canal de Alicante.
-Aqualia.

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De cuando el “Canarias” bombardeaba el puerto de Dénia y las fábricas de juguetes hacían la guerra

           Apostado más allá de la bocana del puerto de Dénia, a sangre y fuego, el crucero franquista Canarias  lanzaba obuses a las antiguas fábricas de juguetes reconvertidas en fábricas de municiones. Mientras, la ciudad se defendía con baterías de defensa apostadas en Les Marines y en Les Rotes. Si era la aviación italiana la que bombardeaba, los niños corrían a refugiarse bajo el túnel del castillo. Los sindicatos gobernaban el Ayuntamiento, numerosos refugiados procedentes de la primera línea del frente republicano llegaban para buscar cama y lumbre, en el campo, la gente pintaba sus casetas de marrón para hacerlas invisibles a las bombas y, cuando acabó todo, los almacenes de la pansa  se reconvirtieron en cárceles. Dénia en guerra. La Guerra Civil.
Todavía está viva esa memoria. Todavía queda gente que vivió en aquella ciudad de retaguardia, siempre en vilo, con olor a miedo. Y algo más. Aunque no demasiados, todavía quedan rastros arquitectónicos y urbanos de aquellos tiempos. Para recuperarlos, la asociación “Vent de Progés” ha programado para este sábado a las diez de la mañana una ruta que sigue las huellas de la guerra por las entrañas de la población a través de diferentes escenarios. Lo hace consciente de que de vez en cuando es necesario volver a restaurar los recuerdos de aquellos años (1936-39), tal y como ocurre de forma más frecuente con otras época históricas de esta ciudad milenaria.
800px-Canarias_C211. Una canción sobre un barco que nunca fue hundido.La ruta correrá a cargo del arqueólogo Josep Ahuir y comenzará en la antigua lonja. No será por casualidad: por su importancia comercial, el puerto de Dénia fue uno de los objetivos militares de los enemigos de la II República y con él se cebó el Canarias (en la fotografía), al servicio de la marina de Franco. En agosto de 1937, este crucero protagonizó un sangriento bombardeo con tremendos efectos sobre la población civil. Era tal su capacidad de destrucción, que cuando su buque gemelo, el Baleares, fue hundido por un torpedero republicano en el cabo de Palos, se cantaba por las calles de Dénia aquello de que el Baleares ya está en el fondo del mar y pronto el Canarias irá a hacerle compañía, según relata el historiador Vicent Balaguer. Aquellos deseos desesperados, por cierto, no se cumplieron: el Canarias sobrevivió a la guerra.
Tal y como relata Ahuir, el puerto de Dénia, vital para el transporte de mercancías, aún fue objeto de más capítulos bélicos: en junio de 1938 fue hundido en sus aguas el mercante francés Brisbane. Hubo cinco muertos.
morand buena2. Las fábricas de juguetes que hacían la guerra. El itinerario transcurrirá después por las calles Fontanella, Sandunga y Pintor Victoria, donde se asentaban algunas de las fábricas de municiones que eran blanco de los bombardeos desde el mar. La más famosa, en esa última calle, fue la de Sahuqillo. Antes de que se estallara la guerra, aquellas factorías se dedicaban a los juguetes y tras el 18 de julio de 1936 fueron incautadas por el gobierno de la II República para dedicarlas a la industria de la guerra. Sus antiguos propietarios, en general vinculados a las derechas, volvieron a tomar posesión de las fábricas después de la derrota del régimen republicano.
3. Las prisiones y el paredón. En el centro de la ciudad, hubo dos edificios que sirvieron de prisión. Por orden, la ruta del sábado llegará primero a la que se emplazó en el actual colegio Maristas y después al almacén de Morand de la calle La Mar (en la imagen), ocupada ahora por diversos comercios y pubs y que fue cárcel desde marzo de 1939 ,una vez que las tropas fascistas entraron en la ciudad. Allí fueron encerrados numerosos seguidores de la República. Cuenta la leyenda urbana que los familiares de los presos se apostaban en el edificio ubicado enfrente: el día que no los distinguían, temían que hubieran sido fusilados o trasladados a Alicante a la espera de juicios sumarísimos.
tunel 2El acto más emblemático de la represión franquista acaeció en noviembre de 1939, cuando en la tapia del cementerio de Dénia fueron fusiladas 51 personas, entre ellas un antiguo alcalde de la ciudad, el socialista Salvador Beltrán. Por su lejanía, el camposanto no formará parte de la ruta, aunque sí constituye otro de los elementos de lo que “Vent de Progrés” llama “escenarios de la memoria de la Guerra Civil”.
4. Los refugios: que viene la pava. Como ciudad de retaguardia, Dénia fue sometida a duros bombardeos no sólo desde el mar sino también por parte de la aviación italiana que cruzaba los cielos procedente de las Baleares. Así, pues, era necesario buscar protección. Hubo refugios públicos y privados. Ahuir rememora por ejemplo los sótanos ubicados en la calle Marqués de Campo. En la fábrica Sahuquillo se emplazó otro, con una conocida forma de pirámide. Evidentemente, con el desarrollo urbanístico posterior de la ciudad todos los refugios han desaparecido a excepción de uno, excavado en 1937 bajo la dura roca del Castillo y que en la actualidad constituye el túnel que une el centro urbano con la parte norte de la ciudad, siguiente parada de la ruta del próximo sábado.
Hasta el túnel corría la población cuando llegaba la pava, el sobrenombre con el que se conocía a los aviones de Mussolini al servicio del fascismo español. Balaguer cuenta que fue en aquel subterráneo donde conoció a algunos de los niños de la guerra, como se llamaba a los refugiados que habían sido evacuados de primera línea del frente.
Muchos ciudadanos, en cambio, optaban por escapar del centro de Dénia, muy peligroso a partir de 1937, y vivir en las casetas de Les Rotes, el Camp Roig o Les Marines. Aunque se trataba de una zona más tranquila, sus propietarios no querían correr riesgos: de ahí que pintaran de color marrón esas pequeñas casas de campo para camuflarlas de los aviones.
placa tunelBalaguer también rememora que el último bombardeo sobre Dénia tuvo lugar apenas horas antes de que el 28 de marzo el ejército nacional ocupara la población. Para entonces, la ciudad ya estaba rendida. Aún así, hubo dos muertos en la calle Pare Pere. La historiadora Teresa Ballester contabiliza entre agosto de 1937 y marzo de 1939 al menos 25 fallecidos por causa de la aviación.
5. El búnker de Les Rotes. Para defenderse de los ataques desde el mar, la Junta de Defensa de la ciudad instaló cinco baterías de defensa, ubicadas en la playa de Les Marines, donde había dos, El Raset, el codo de la Escollera Norte y Les Rotes. Sólo quedan vestigios de esta última. Así que, tras la inspección del túnel del Castillo, el itinerario de Vent de Progrés dará un salto hacia el litoral para emplazarse en el conocido búnker de Les Rotes, todo un tesoro histórico por desgracia en la actualidad abandonado y sin señalizar.
bunker 1Vicent Ferrer, en su artículo Arquitectura Militar del siglo XX en Dénia (revista Aguaits), habla en realidad de una “plaza de artillería”  con un búnker en forma de U integrado en el terreno para no ser advertido por el enemigo y una cavidad hecha en el mismo hormigón que daba lugar a una caverna. 

Tal y como señala Ahuir, los escenarios de la guerra civil estarían concluidos con el sanatorio republicano de Benialdà, ubicado junto al Hospital de Dénia actual y casi en estado de ruina. De hecho, una campaña ciudadana evitó su total demolición hace unos pocos años.
CRONOLOGÍA.
FECHAACONTECIMIENTO
14 de abril de 1931Proclamación de la II República. En el Ayuntamiento de Dénia se arroja por el balcón el retrato de Alfonso XIII
18 de julio de 1936Golpe de Estado. Comienza la Guerra Civil. Dénia cuenta a partir de entonces con alcaldes de PSOE, UGT y CNT
1937Inicio de los bombardeos sobre Dénia. Llegada del crucero Canarias. Construcción de refugios
Junio de 1938Hundimiento en el puerto de Dénia del buque francés Brisbane. Cinco fallecidos.
28 de marzo de 1939Último bombardeo sobre Dénia. Horas después, las tropas franquistas entran en la ciudad.
1 de abril de 1939Último bando desde Burgos. La Guerra Civil ha concluido.
Abril de 1939Consejos de guerra en Dénia
Noviembre de 1939Fusilados en el cementerio de Dénia 51 personas.
FUENTE..http://lamarinaplaza.com/2013/11/29/de-cuando-el-canarias-bombardeaba-el-puerto-de-denia-y-las-fabricas-de-juguetes-hacian-la-guerra/
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Baños de la Reina en El Campello

Visitar la playa y bañarse en el mar es una práctica totalmente habitual en nuestra tierra. Afortunadamente contamos con playas totalmente equipadas y con la suficiente calidad como para que sean visitadas y disfrutadas por todo tipo de público. Pero también existen aquellas otras que dan un matiz artístico e histórico a nuestro tiempo de ocio en el agua, porque no hay nada como sentirse parte de una misma historia sumergiéndose en el mismo mar que atravesaron infinidad de civilizaciones.
Y esta es la sensación que tenemos al llegar a los Baños de la Reina en El Campello. Se trata de uno de los yacimientos más antiguos de Europa (no en vano data de hace más de 5 mil años), en el que se han encontrado todo tipo de vestigios arqueológicos desde la misma Edad de Bronce, pasando por la ibérica o romana.
Tras un breve paseo lleno de siglos detenidos, llegamos a una serie de recintos naturales o balsas, donde cuenta la leyenda se bañaba una reina mora allá por el siglo XI, durante la ocupación islámica. Aunque otros, mucho menos románticos, piensan que se utilizaban como piscifactoría y crianza de peces.
Aunque, en un principio, se trataba de una pequeña isla, a principios del siglo XX se creo una pequeña lengua de tierra para unirla a tierra firme, permitiendo así el acceso para elbaño público, aunque para ello se tuviera que destruir parte del yacimiento.
Aunque en verano su mayor atractivo es bañarse en un lugar tan cargado de historia y leyendas, también durante el invierno tiene sus visitas, ya que se programan excursiones donde conocer sus orígenes, así como poder contemplar todos los tesoros que se han ido encontrando en este yacimiento arqueológico, uno de los más importantes de la Comunidad.
Foto | es.wikipedia.org  28 agosto 2012 por 
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La Arciprestal e Insigne Basílica de Santa María.

 
     La Arciprestal e Insigne Basílica de Santa María es el templo más destacado de la cuidad de Elche. Se halla estrechamente vinculado a la comunidad ilicitana desde el nacimiento de la misma, a la civilización cristiana en el siglo XIII. En esta iglesia se reúnen los habitantes de Elche para rendir culto a Dios, para celebrar sus festividades comunitarias más destacadas, y para venerar a su amada patrona, la Virgen de la Asunción. Santa María ha sido escenario de visitas regias y en ella se tomaba juramento a las autoridades locales. Los muros de esta iglesia han sido testigos de la fe, la devoción y las creencias de generaciones y generaciones de ilicitanos ya que forman parte indisoluble de la historia de Elche.
       
La actual Basílica de Santa María es el cuarto edificio religioso que ocupa el mismo solar de la ciudad. El primero fue la mezquita musulmana que Jaime I de Aragón consagró al culto cristiano en 1265. Le otorgó la advocación de Santa María en su gloriosa Asunción a los cielos. En 1334 se edificó sobre sus restos una iglesia de estilo gótico que se mantuvo en pie hasta 1492. Entre dicho año y 1566, se levantó el tercer templo dirigido por el artífice Julián Alamiques. En 1572 todavía se concertaba la construcción del campanario de esta iglesia renacentista. Unos intensos y continuados aguaceros caídos en Elche en los primeros meses de 1672 causaron grandes daños al edificio cuya reparación fue imposible y se ordenó su demolición.
El 2 de Julio de 1673 fue bendecida y colocada la primera piedra de la iglesia actual. Fue levantada según los planos del arquitecto Francisco Verde que dirigió las obras hasta su muerte en 1674. Hasta 1678 fue responsable de la construcción Pedro Quintana. Bajo su dirección se inició la nave central de la iglesia que, tapada por su parte Este, fue utilizada para el culto a partir de 1686. Entre 1681 y 1719 dirigió las obras Juan Fauquet y, a continuación, los arquitectos siguientes. Fray Francisco Raimundo (1720-1730) que culminó la cúpula en 1729, Marcos Evangelio (1759-1767), que realizó algunas reparaciones y obras interiores, y Lorenzo Chápuli y José Gonzalvez de Coniedo (1772-1784), responsables de la construcción de la Capilla de la Comunión, la última parte del templo en levantarse. La construcción de la iglesia duró más de ciento once años.
La portada Mayor de la iglesia es obra del escultor Nicolás de Bussy y una de las principales muestras del barroco valenciano. Fue concluida en 1682 y esta formada por tres cuerpos superpuestos. En el inferior se encuentra la puerta de acceso flanqueada por tres conjuntos de columnas entre las que destacan las salomónicas. Sobre ella se abre una hornacina con una imagen de la Asunción de María que es coronada por la Santísima Trinidad. A ambos lados, las figuras de San Pedro y San Pablo. Una hornacina superior nos muestra a San José con el Niño Jesús. El conjunto se halla adornado con motivos vegetales y frutales, pebeteros con llamas, rocallas, cariátides y otros relieves y figuras.
 
 Santa María cuenta con otras siete puertas menores distribuidas por todo el edificio. En los laterales de la nave están las de San Agatángelo, patrón de Elche, esculpida también por Nicolás de Bussy (1680) y la de La Resurrección. En los extremos del crucero se abren las puertas del Órgano (al Norte) y la del Sol (al Sur), ésta última obra de los hermanos Irles, canteros de Elche, que la adornaron con símbolos marianos. Al Este se halla la puerta de la Comunión que comunica con la Capilla de igual nombre. Finalmente, dos puertas sin ornamentación, la Chica que nos introduce en la sacristía del templo y otras de reducidas dimensiones en la base de esta torre campanario.
El altar mayor de la iglesia con su tabernáculo de mármol de Carrara y embutidos de porcelana y alabastro, fue diseñado en 1742 por Jaime Bort y construido en Génova por Pietro Antoni Garoni. El escultor José Artigues, autor de la pechinas de la cúpula (1727) que nos muestran los cuatro evangelistas, inició también la talla del retablo principal y camarín de la Virgen de la Asunción, patrona de la ciudad. A su muerte en 1733, Juan Bautista Salvatierra continuó los trabajos de talla, que fueron dorados por Diego Tormos.
 La Capilla de la Comunión fue la última parte de la iglesia construida. Es de estilo neoclásico y está presidida por un retablo de mármol que nos muestra al Sagrado Corazón de Jesús. Se halla rematado con las figuras de las tres Virtudes Teologales: Fe, Esperanza y Caridad. En esta misma capilla podemos contemplar las imágenes originales de Santa Teresa de Jesús, Santo Tomás de Aquino y de los cuatro Evangelistas, talladas en madera y decoradas para imitar mármol.
También es de gran interés la sacristía del templo cuya decoración no se vio afectada por el incendio de 1936. Los muebles, cajoneras, imágenes y pinturas son originales de los siglos XVIII y XIX. En el interior de la misma, destaca la antigua capilla de San Pedro con su bóveda de cantería plana adornada con el monograma de María y la interesante escalera de acceso a las tribunas.
El largo periodo de tiempo empleado en la construcción del templo se explica por la detención de las obras en aquellos momentos en que no se contaba con recursos económicos suficientes. Estas detenciones hicieron que, además, fueran necesarias reparaciones importantes. En 1829 el edificio se vio afectado por los terremotos que se centraron en nuestra comarca y en la Vega Baja del Segura. Entre 1903 y 1905 se acometió una restauración de gran envergadura que dirigió el arquitecto ilicitano Marceliano Coquillat y Llofriu. En estas obras se desmontó completamente la cúpula que fue levantada de nuevo tras reforzar bóvedas y arcos.
La iglesia fue consagrada el 3 de octubre de 1784 por el Obispo de Orihuela, José Tormo de Juliá. Este mismo prelado, que había contribuido generosamente a la conclusión de las obras, le concedió en 1789 el título de Insigne. Santa María es el único templo cristiano que goza de un privilegio papal. Otorgado por su S.S. Urbano VIII en 1632, que le permite ser escenario de una representación sacra, “La Festa” o Misterio de Elche. Esta celebración tiene lugar cada año durante la festividad del Tránsito y Asunción de la Virgen, el 14 y 15 de Agosto. La vinculación del templo a esta escenificación mantenida durante siglos por los ilicitanos, hizo que después de haber proclamado a Asunción de María a los cielos como dogma de la Iglesia Católica (1 de Noviembre de 1950).
 
Cuenta la tradición ilicitana que la imagen de la Virgen de la Asunción, patrona de Elche, fue hallada el 29 de diciembre de 1370. apareció en el interior de un arca de madera que flotaba sobre las aguas del Mediterráneo y en cuya tapa se leía “Soy para Elche”. El milagroso hallazgo tuvo lugar en la cercana playa del Tamarit y fue protagonizado por el soldado guardacostas Francisco Cantó. En el interior del arca se encontró, además, el consueta o libreto del Misterio de Elche. Los habitantes de los pueblos cercanos disputaron por la posesión de la imagen. Puesta sobre una carreta de bueyes, a los que se taparon los ojos, no detuvo su marcha hasta llegar a la ermita de San Sebastián de Elche. En este oratorio se entronizó la imagen hasta 1648 en que pasó definitivamente a presidir el altar mayor de Santa María.
Cada año la ciudad de Elche recuerda la aparición de su patrona con las fiestas de su Venida. Se celebran los días 28 y 29 de diciembre y en ellas se representa la llegada a galope del guardacostas Francisco Cantó a la plaza del Ayuntamiento en donde anuncia el hallazgo de la Virgen. El pueblo es convocado mediante un bando leído en diversos puntos de la cuidad. Se organiza una romería que se dirige al huerto de las Puertas Encarnadas –que representa la playa del Tamarit – donde recoge la imagen de la Virgen. De regreso a Santa María, un sacerdote le da la “Bienvenida “ y se entona el himno de la Venida (1911). El día de la festividad tiene lugar un solemne procesión por las calles céntricas de la ciudad. Los años acabados en número par, la representación del hallazgo se realiza en la misma playa del Tamarit (hoy de Santa Pola).
  
La imagen de la Virgen de la Asunción es una figura tallada en madera, de tamaño natural, que nos muestra a María de pie, con las manos juntas en actitud de oración. Está adornada con vestidos y mantos de gran riqueza que le son cambiados según el momento litúrgico del año. Su cabeza aparece cubierta con una toca de tisú de plata y sus sienes están ceñidas con una corona imperial como signo de Reina de la Creación.
En la festividad de la Asunción se expone yacente y se cubre su rostro con una mascarilla con los ojos cerrados para simular su dormición. La imagen encontrada en 1370 desapareció en el incendio del templo de 1936. La actual fue realizada por el escultor valenciano José Capuz en 1940 e imita a la figura original en todos sus detalles..
La Virgen de la Asunción es Alcaldesa Honoraria de Elche desde 1958 y fue coronada canónicamente el 29 de diciembre de 1970.
La patrona de Elche recibe veneración en su camarín del altar mayor del templo. Es una pequeña escancia con planta de cruz griega en cuyo centro de eleva el altar de la Virgen. El recinto está profusamente adornado con tallas de madera doradas.
En su origen estuvo decorado con pinturas alegóricas de Fray Antonio de Villanueva. Actualmente contiene óleos del pintor ilicitano José Cañizares inspirados en la tradición de la Venida de la Virgen a la ciudad y en el Misterio de Elche (1965). Cuando la imagen de la Virgen no se halla en el camarín, su bocaporte se cubre con una pintura –que reproduce la figura mariana- del pintor local Francisco Rodríguez S. Clement (1940).
  
La principal celebración que los ilicitanos dedican a la Virgen de la Asunción es la “Festa” o Misterio de Elche. Es una representación de origen medieval que tiene lugar los días centrales de agosto de cada año en la que se recrea la Muerte, Asunción y Coronación de María. Es totalmente cantada e interpretada por hijos de la ciudad. Sus versos están escritos en valenciano y se vale de una espectacular tramoya que transforma la cúpula de la iglesia en el cielo desde donde bajan tres aparatos escénicos (la Granada, el Araceli y la Coronación), ocupados por hombres y niños. Se trata de la única obra de sus características que se ha mantenido viva hasta nuestros días gracias al privilegio del Papa Urbano VIII (1632). El Misterio de Elche es Monumento Nacional (1931) y ha sido declarado por la UNESCO Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad el 18 de mayo de 2001.
  
La “Festa” se inicia en la noche del 13 de agosto con la “Nit de L´Albà” en la que los ilicitanos realizan una ofrenda de fuegos artificiales a su patrona. En la tarde del día 14, festividad de la Dormición de María, se escenifica la primera jornada del Misterio. La Virgen manifiesta sus deseos de reunirse con su hijo. Éste le envía un ángel con una palma que le anuncia su cercana muerte. Tras despedirse de los apóstoles reunidos y morir, un coro de ángeles llamada Araceli sube su alma al cielo. Esa misma noche tiene lugar la “Roà”, acto comunitario en que se vela a la Virgen dormida. En la mañana del 15 de agosto, fiesta de la Asunción, se realiza la procesión entierro por las calles de Elche. Y por la tarde, la segunda parte del Misterio: los preparativos del sepelio de María son interrumpidos por unos judíos que, finalmente, se convierten y son bautizados. La Virgen, resucitada, sube al cielo donde es coronada por la Santísima Trinidad.
 
Durante la octava de la Asunción, entre el día 16 y 22 de agosto, la Virgen es expuesta yacente sobre un impresionante lecho de madera de ébano y adornos de bronce y plata. Es una magnífica muestra de la orfebrería portuguesa del siglo XVII, que se coloca en el altar mayor. Todas las tardes se celebra una solemne eucaristía con predicación, se canta la Salve y se entonan los Gozos de la Asunción en donde los ilicitanos piden la protección de su patrona. La devoción del pueblo de Elche hacia la Virgen se ha ido incrementando a lo largo de los siglos. En momentos de angustia es sacada en rogativa y las oraciones de los ilicitanos son constantes, tanto en el interior de la Basílica como en las frecuentes visitas que a cualquier hora del día y de la noche pueden realizarse. Su figura está iluminada y es visible desde las mirillas de la puerta Mayor del templo.
  
La especial devoción de los ilicitanos hacia su Madre, hace que el Domingo de Resurrección participe su imagen en la llamada procesión de “Las Aleluyas”. En ella tiene lugar un solemne encuentro entra las imágenes de Cristo Resucitado y de la Virgen. Y, a continuación, ambas figuras son conducidas hasta la Basílica bajo la lluvia incesante de “Aleluyas”. Son éstas unas pequeñas estampas impresas en papeles de colores con figuras religiosas que como signo de alegría ante la Resurrección de Jesús, son lanzadas desde balcones y terrazas. Esta costumbre conservada en la ciudad desde tiempo inmemorial, convierte la luminosa mañana en una festividad comunitaria y gozosa ante el triunfo de Nuestro Señor Jesucristo sobre la muerte.
La patrona de la ciudad ha recibido a lo largo de la historia diversas donaciones de sus fieles como señal de respeto y cariño. La más importante es el llamado Vínculo del Doctor Caro. Es un conjunto de bienes inmuebles que le sacerdote ilicitano Nicolás Caro legó en el siglo XVII, con el deseo de que sus rentas sirvieran para dignificar los cultos a la Virgen ilicitana. Entre tales inmuebles figuran algunos huertos de palmeras que en 1940 fueron arrendadas al Ayuntamiento de Elche y convertidos en Parque Municipal. Tanto los ilicitanos como nuestros visitantes disfrutan de esta magnífica zona de recreo gracias a la Virgen de la Asunción. El parque forma parte del conjunto de huertos tradicionales de ciudad, uno de los signos que identifican a Elche y que ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad (Noviembre 2000)
  
Campana “Maria de la Asunción”. Es la campana más grande, su boca tiene un diámetro de 121 centímetros y pesa 1172 kilogramos. Fue realizada en 1719 y presenta una inscripción alusiva: “Anno 1719 Assumpta est Maria in coleum, gaudent angeli” (Año 1719. Asunta es María al cielo, se alegran los ángeles”)
Campana “Dijuni” (Ayuno). Fundida en 1719, tiene un diámetro de 106 centímetros y pesa 900 kilogramos. Presenta la siguiente inscripción: “Noli fieri hipócrita anno MDCCXVIII ieiunas “ que puede traducirse como “Guárdate de que sean hechos ayunos por un hipócrita. Año 1719”
 Campana “Maria Bárbara “. Fue refundida de una campana anterior en 1984, en los talleres de Salvador Manclús de Valencia. Tiene un peso de unos 400 kg, y su boca un diámetro de 88 cm. Presenta la siguiente inscripción: “María Bárbara refundida en 1984 segundo centenario de la consagración de la Basílica”.
Campana “Ave María”. Es la de menor tamaño del campanario, mide 68 cm de diámetro y pesa 238 kg. Sin embargo es la más antigua de toda la iglesia y proviene del templo renacentista, anterior al actual. Está señalada con una inscripción en donde se lee: “Ave María, Luis Aries me feci, siendo fabriquero doon Yvan Caro, anno 1654”.
  
Matraca. Durante los días del tríduo sacro de Semana Santa (del Jueves Santo al Sábado de Gloria) las campanas enmudecían en la antigua liturgia. Su sonido alegre y musical era sustituido, como señal de luto por la muerte de Jesús, por el sonido sordo de las matracas o carracas. Estos instrumentos, hechos de madera, llamaban a los fieles desde los campanarios y otros, de menor tamaño, eran usados en los Santos Oficios. La Matraca de Santa María ha sido restaurada por Relojería Valverde de Murcia, en marzo de 2001.
     
 Desde lo alto de este campanario se lanza a la media noche del 13 de agosto la gran palmera de fuegos artificiales llamada “Palmera de la Virgen”. Es la culminación de la “Nit de L´Albá” o Alborada que marca el inicio de la festividad de la Asunción de María. Es sufragada por el Ayuntamiento de la ciudad en nombre de todos los ilicitanos   su grandiosidad queda resaltada al apagarse durante unos instantes todas las luces de la población. Como manifiesta un documento del siglo XVII referido a este acto, por unos momentos “la noche se hace día”. Inmediatamente después se voltean todas las campanas de la iglesia y se enciende una silueta de la Virgen hecha de fuego que es contemplada por todos los ilicitanos desde las azoteas de sus casas.
     
Este campanario estuvo rematado en el siglo XVII con un gran chapitel de madera en cuya cúspide se situó una veleta con forma de figura humana o giraldo. Esta construcción contenía algunas campanas de pequeño tamaño para llamar a la oración. El chapitel fue destruido en un incendio fortuito que tuvo lugar en la Nochebuena del año 1792 cuando el campanero de la iglesia subió lumbre para calentarse del frío vendaval que soplaba. Ya no fue reconstruido posteriormente y en 1864 el párroco de Santa María, Rvdo. Pedro Rocamora, restauró la parte superior del campanario y le dotó de la barandilla que hoy vemos. Dicho Sacerdote sería consagrado posteriormente como Obispo de Tortosa, diócesis en la que ejerció su ministerio entre 1894 y 1925.
 
 
El 16 de Marzo de 1871 visitó la ciudad de Elche S.M. el Rey Amadeo I de Saboya. Estuvo en el Ayuntamiento, en Santa María y en el huerto de la Virgen. En su visita a la actual Basílica, subió a este campanario desde donde contempló la población completamente rodeada de huertos de palmeras. Impresionado ante esta hermosa visión, concedió verbalmente el título de ciudad a Elche. El 12 de Mayo del mismo año, fue confirmada la concesión mediante el correspondiente decreto: “Atendiendo a los deseos manifestados por el Ayuntamiento constitucional de la villa de Elche en sentida instancia de perpetuar de un modo solemne la memoria de mi visita a población tan ilustre por sus hechos gloriosos, que le valieron justas inmunidades y franquicias como próspera e importante (…) la villa de Elche, en la provincia de Alicante, llevará desde hoy el título de Ciudad con el mismo nombre”.
 
Textos expuestos en los paneles explicativos que se encuentran en las tres estancias o habitaciones del campanario.
Autor: Joan Castaño
Montaje y fotografía: José David García
FUENTE: http://www.campanariomiradorelche.com/historia-de-la-basílica-1
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Pozos de agua y cultura

No está muy claro si fue don Antonio Garrigós o don Juan Bautista Marchal el promotor del proyecto para almacenar el agua de lluvia procedente de las escorrentías del Monte Benacantil, en recipientes especiales excavados en el subsuelo, los conocidos como «Pozos de Garrigós», que durante años abastecieron de agua a los alicantinos.
No obstante, sí está demostrado que el origen de este conjunto de aljibes, con capacidad para 807.000 litros, data de la época de la dominación musulmana y que su agua era la preferida de los vecinos del Raval Roig.
Así, entre la documentación que existe a este respecto, se atribuye al alicantino, Juan Bautista Marchal Coloma, la iniciativa de la restauración de los «Pozos de Garrigós» para resolver el problema existente de abastecimiento de agua a la población de la ciudad y a la flota pesquera o de tránsito en el siglo XIX.
Para ello, instaló todo un sistema de tuberías que bajaban hasta la playa del Postiguet y, desde allí, iban a parar a la entrada de los muelles, aprovechando así las aguas que iban a parar al mar. Con aquellas aguas pluviales se abastecían los veleros, que por aquel entonces, navegaban hasta el Caribe.
Técnicas avanzadas
Al parecer fueron construidos con técnicas avanzadas en sistemas de filtración y depuración y, según dicen las crónicas, Antonio Garrigós canalizó la instalación mediante tuberías cerradas hasta la casa número 47 de la calle Mayor, -esquina Maldonado, próximo a la Puerta Ferrisa cerca del Ayuntamiento- donde se vendía por cántaros a la clientela. Así, el doctor José Soler y Sánchez, químico farmacéutico, tras someter este agua a un exhaustivo análisis la consideró como «eminentemente potable».
De este modo, se contribuyó a paliar los efectos de las sequías almacenando el agua en estos grandes aljibes y se frenó las avenidas de las aguas que en época de lluvias torrenciales inundaban las viviendas de esta zona de la ciudad.
Después de 1939 y restablecida la red de abastecimiento de Aguas Municipalizadas de Alicante, los Pozos de Garrigós quedaron olvidados, hasta su adquisición en 1968 por el Ayuntamiento. Posteriormente fueron rehabilitados y convertidos en el «Centro Cultural Municipal Pozos de Garrigós».
En la actualidad acogen una exposición exclusiva, «El Tossal de Basses», que muestra unos 250 objetos extraídos de las excavaciones arqueológicas realizadas entre la Serra Grossa y la antigua ciudad romana de Lucemtum, en la Albufereta y que recoge 6.000 años de historia de la ciudad desde el periodo del Neolítico, pasando por el Ibero, Tardo-republicano, Romano, Tardo-Antiguo, Islámico hasta el Moderno.
6.000 años de historia
La muestra, que puede visitarse de forma gratuita, está dividida en seis salas. Entre los hallazgos más importantes y enigmáticos que acogen se encuentran cientos de tumbas y varios pozos de entre 10 y 12 metros de profundidad y en cuyo fondo se depositaron vasijas decoradas, así como cuerpos de personas adultas, niños, perros y caballos.
Asimismo, incluye esculturas y restos de armas, joyas, vasijas, máscaras y la reconstrucción de hornos para cocer cerámicas y colar metales.
En esta zona de la Albufereta, la Unidad de Conservación del Patrimonio del Ayuntamiento de Alicante empezó a intervenir arqueológicamente a principios de los noventa. Dichos trabajos han permitido documentar restos arqueológicos convirtiéndose en uno de los yacimientos más importantes de la Comunidad.
POR M. CARAYOL Y A. RICA...
.http://www.abc.es/hemeroteca/historico-31-12-2007/abc/Valencia/pozos-de-agua-y-cultura_1641526357004.html
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Los orígenes del puerto, íberos y romanos en la franja costera de Alicante




Recreación del embarcadero ibérico del Tossal de les Basses (Cortesía de Arpa Patrimonio)

La configuración de la bahía de Alicante, guarnecida de muchos de los vientos que azotan el litoral y cuyos fondos arenosos y poblados de algas amortiguan las olas de los temporales, propició desde tiempos muy lejanos el establecimiento de asentamientos humanos. Estas poblaciones indígenas aprovecharon el abrigo de la rada alicantina, ceñida al norte por el Cabo de las Huertas y al sur por el de Santa Pola, para prosperar.
En el siglo V a.C., donde hoy se alza La Albufereta, se estableció un nutrido grupo de pobladores ibéricos. Dicho enclave, conocido hoy día como el Tossal de les Basses, ocupaba la cima y laderas de una pequeña loma circundada por una laguna. Más allá de las labores agropecuarias, los íberos desarrollaron una sólida y avanzada industria de la cerámica y la plata, que servía de base a sus relaciones comerciales. Según refleja el arqueólogo Pablo Rosser en el libro ‘Surcando el tiempo’, editado por el MARQ, el asentamiento amurallado contaba con un auténtico “polígono industrial”.
Para dar salida a la producción el área sur del Tossal de les Basses contaba con un embarcadero. Esta hipótesis se sustenta en las excavaciones arqueológicas realizadas en el yacimiento, que sacaron a la luz un muro de alrededor de 26 metros de longitud, con diversas estancias y edificios anexos, cuya función pudo ser de almacenaje; así como varias plataformas con salientes, que pudieron servir como pantalanes.
La estructura portuaria del poblado ibérico se encuentra en el límite meridional del yacimiento. En aquella época, la laguna marina de La Albufereta se adentraba hacia el interior del barranco alrededor de 250 metros, si se toma como referencia la costa actual. Resulta factible, por tanto, que fuese utilizado como punto de amarre de pequeñas embarcaciones, mientras que la parte central de la laguna disponía del calado suficiente para el fondeo de barcos de mayor envergadura.
El periodo álgido del Tossal de les Basses se extiende entre los siglos V y IV a.C. Sin embargo, a lo largo del siglo III a.C. la ciudad de Lucentum (Tossal de Manises) le va robando el protagonismo. El declive del asentamiento pudo deberse a un aluvionamiento en época tardo-ibérica (s.III a.C.), según un estudio sedimentológico del área. Esta circunstancia impidió la comunicación marítima hacia el interior del barranco, pues se formó una restinga arenosa y tan sólo quedó un pequeño reducto marino junto a la playa de La Albufereta.
Tossal de Manises
El contexto socio-político pudo determinar, igualmente, el abandono del poblado ibérico, pues en el contexto de las II Guerras Púnicas se ocupó el Tossal de Manises, ubicado en la margen contraria de la laguna. Este fortín militar contaba con estructuras defensivas de superior resistencia, como murallas y torreones.
Recreación del embarcadero romano del Tossal de Manises (Cortesía de Arpa Patrimonio)
Recreación del embarcadero romano del Tossal de Manises (Cortesía de Arpa Patrimonio)
La presencia de las huestes de Cartago (Túnez) en la península Ibérica, cuyos pueblos meridionales fueron sometidos por Amílcar Barca, convirtió a España en el escenario de grandes batallas y asedios. Grandes caudillos púnicos como Asdrúbal y Aníbal, o la saga romana de los Escipiones deben su gloria, en parte, a lo acaecido en tierras hispanas. Pero tras la derrota del imperio Cartaginense en Zama (201 a.C), Roma consolida su supremacía y poder en el Mediterráneo.
La ciudad del Tossal de Manises, fundada entre los siglos IV-III a.C. por población íbera, perdura hasta la llegada de la dominación romana, que expande los contornos fuera del recinto ibérico fortificado. En ambos momentos, el elemento clave del desarrollo del asentamiento va a ser el puerto existente en las laderas del cerro.
El recinto portuario romano de La Albufereta contaba con un muelle de 48 metros, compartimentado en varios módulos. Las excavaciones realizadas han certificado la existencia de perforaciones en el remate del muro que servían para amarrar a ellas las embarcaciones. Estos primitivos pantalanes se encontraban en el área norte de la instalación, mientras que en la zona media del muelle existía un desagüe para las aguas residuales del recinto.
Los arqueólogos, José ramón Ortega y Marco Aurelio Esquembre, de Arpa Patrimonio, señalan a este respecto que “en la zona septentrional del embarcadero atracarían embarcaciones pequeñas y medianas, que se amarraban a este muelle por medio de orificios realizados en los mampuestos o en argollas de hierro, también conocidas como norays”.
Si bien el calado máximo no superaba los 1,5 metros, al hilo de esta hipótesis, el sector meridional constituiría el área de atraque para el aprovisionamiento de mercancías y demás labores portuarias. Desde este muelle partían hacia ciudades de mayor envergadura vinos de renombrado prestigio, aceites, salazones, cereales y otros recursos agrícolas recolectados en las diferentes villas rústicas localizadas en las cercanías de la ciudad de Lucentum.
El recinto portuario altoimperial romano del Tossal de Manises entró en crisis a finales del siglo II d.C. y principios del III d.C. por la extinción de las relaciones comerciales que sustentaban el dinamismo económico de la ciudad y su contorno. La consecuencia directa de esta decadencia va pareja al declive paulatino de Roma.
La importancia estratégica del puerto de Alicante en la Edad Media
Las escasas referencias del medievo que han llegado hasta nuestra época, impiden aventurar una fecha exacta para el comienzo de la construcción de un muelle en Alicante. Pese a esta falta de documentos, los pocos que se conservan de aquellos tiempos remotos siempre resaltan el carácter portuario y comercial de la ciudad de Alicante.
Tras la caída del Imperio Romano, el asentamiento del Tossal de Manises y su puerto entraron en decadencia. Tendrá que llegar Abd Al-Aziz, hijo de Muza b. Nusair, gobernador general de Cairauan, capital de “Ifriqiya” y del “Magrib”, en la primavera del año 713 para arrebatar el poder al noble visigodo Teodomiro y relanzar el comercio marítimo.
La villa musulmana, conocida como la Medina Laqant, ha perdurado en los escritos de viajes de El-Idrisi. Este geógrafo musulmán de mediados del siglo XII describió así su paso por Alicante: “Es poco importante, pero de bastante población y buenas construcciones. Tiene zoco, mezquita, aljama y otra mezquita con predicación. El esparto que crece se exporta a todos los países marítimos. La tierra da fruta y legumbres en abundancia, principalmente higos y uva. Tiene una alcazaba inasequible y bien fortificada. A pesar de su poca importancia, Alicante es un lugar donde se construyen barcos para el comercio y barcazas”.
La reseña de este erudito árabe certifica la existencia de un embarcadero, así como de un varadero y astillero “donde se construyen barcos” para largos viajes. Según esta hipótesis, planteada por diversos estudiosos, estas instalaciones portuarias industriales, que ya existían en época romana, podrían haber estado en la meseta “dels Antigons” (actualmente barrios de Benalúa y Séneca-Autobuses) y el embarcadero en la playa del Baver o Babel.
Castilla reconquista Alicante
El último soberano del Reino musulmán de Valencia capituló ante el rey aragonés Jaime I el 28 de septiembre de 1238, mientras que la conquista de la plaza de Alicante por parte del infante D. Alfonso, posteriormente conocido como el rey Sabio, acaeció en el año 644 de la hégira, correspondiente al 1246 del calendario cristiano. La conquista de Alicante por parte de las huestes castellanas se produjo gracias al Tratado de Almizra (1244), por el que se delimitaba la expansión territorial de la corona aragonesa, cuya frontera se establecía en Biar y Jijona, y la castellana, cuyo Reino de Murcia amparó a la villa de Alicante.
La importancia estratégica del puerto de Alicante para la política de ultramar no pasó desapercibida para Alfonso X el Sabio. De tal forma que el rey castellano protegió las relaciones mercantiles con disposiciones proteccionistas y exenciones fiscales. Lo expresa así el propio monarca en los fueros de la ciudad: “De quantos navíos se armaren en el puerto de Alicant, grandes et chicos, et de quantos navíos fueren de los vezinos de Alicant, moradores o armadores, que no den anchorage en el puerto de Alicant”.
Los privilegios concernientes a facilitar la actividad mercantil se ampliaron poco tiempo después a los armadores foráneos, que también quedaron dispensados de pagar el ancoraje (amarre) en los barcos que atracasen en el puerto para su calafateado y mantenimiento en general.
El rey Sabio apoyó decididamente la primacía del puerto de Alicante y no dudó en concederle, junto al de Cartagena, la exclusiva de embarque en el litoral mediterráneo para todas las expediciones de ultramar. Medidas de tal calado revelan el interés de Castilla en promover por todos los medios el desarrollo económico del puerto de Alicante, así como acelerar la repoblación de la villa.
Aragón domina el Mediterráneo
Medio siglo exacto duró la dominación castellana de Alicante, pues los problemas dinásticos de la Corona Castellana tras la muerte de Alfonso el Sabio fueron aprovechados por Aragón, que se lanzó a la conquista del Reino de Murcia. Así, el monarca aragonés Jaime II enarboló la senyera tras la ocupación armada del castillo. Era el 22 de abril del año 1296 y entre las víctimas más ilustres de aquel asedio figura el alcayde castellano, Nicolás Pérez, que murió con la espada y llaves de la fortaleza en las manos.
La política de privilegios y concesiones respecto a las tareas portuarias de Alicante por parte de la Corona de Aragón se ciñó a la línea marcada por los fueros reales castellanos. Así, la provisión real solemne de Jaime II (1308) imponía los fueros del Reino de Valencia pero respetaba los que venía disfrutando la villa tiempo atrás, en aras de no lesionar ninguno de sus derechos legítimamente adquiridos.
Un nuevo documento del monarca Pedro IV, datado en 1372, ahonda en la hipótesis de la convivencia de dos embarcaderos. Este escrito impone que la introducción de mercancías en Alicante se produzca por un solo portal, prohibiendo descargar por la ribera de Baver: “…les mercaderies no goses descarregar en la dita ribera del Baver sino solament en la ribera que es devant lo portal apellat de la mar”.
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Esta disposición real de Pedro IV para organizar la fiscalización de los productos que por el mar llegaban a Alicante demuestra dos cosas, según el arqueólogo Pablo Rosser. Por un lado, la inexistencia de cualquier obra portuaria en las proximidades de la ciudad de Alicante, ya que habla sólo de ribera; y por otro, la evidencia de que en pleno siglo XIV se está utilizando todavía la ribera del Baver como fondeadero. Sin embargo, el cronista Viravens apunta la fecha de 1248 como arranque de la construcción de un muelle para el desembarco de mercancías que se prolonga en el mar 200 pies, teniendo 36 de latitud.
No quedará constancia escrita de la existencia de un muelle en la ciudad, que partiría desde la puerta del Mar, hasta el reinado de Juan II el Grande, uno de los monarcas aragoneses más longevos del siglo XV. De hecho, ya se atisba en un documento de 1433 donde se deja entrever la presencia de un posible embarcadero de madera y escasa longitud junto a la ciudad.
La confirmación de este indicio quedará plasmada en un segundo documento de este memorable rey de Aragón, Navarra, Cerdeña y Sicilia fechado el 18 de marzo de 1476. En dicho escrito se ordena que “de los caudales del ancoraje no se aplique parte alguna a la fábrica del castillo, sino que toda su recaudación se emplee en la conservación y fábrica del muelle de la ciudad”.
El auge de Alicante en la Edad Moderna, de villa a gran ciudad comercial portuaria
La villa de Alicante alcanza la consideración de ciudad en 1490, bajo el reinado del monarca Fernando el Católico y tan sólo dos años antes de la caída del reino nazarí de Granada. “La condición portuaria de la villa medieval y la riqueza generada en torno a su tráfico marítimo, junto a la colaboración prestada a los Reyes Católicos en el transcurso de la guerra con Granada, fueron los argumentos que auparon a Alicante a la categoría de ciudad”, según opina el historiador Enrique Giménez López.
Tan sólo dos años después, tras el descubrimiento de América por parte de Cristóbal Colón y la consiguiente expansión atlántica se inicia un progresivo declive del comercio en el mar Mediterráneo. Esta circunstancia podría haber relegado al enclave alicantino a un papel ciertamente secundario, sobre todo, si se tiene en cuenta que la exclusiva del comercio marítimo con las “Indias” correspondía a los puertos andaluces castellanos y quedaba vetado para los puertos pertenecientes a los reinos de España de la Corona de Aragón.
Sin embargo, lejos de disminuir la actividad mercantil, el puerto alicantino se convirtió en un enclave floreciente. Guillermina Subirá Jordana apunta en su obra “Evolución histórica del Puerto de Alicante” que las razones de este auge se deben al conflicto de las Germanías, que sacudió con virulencia a buena parte del Reino de Valencia entre 1519 y 1523, así como a su situación en el litoral levantino, que le acercaba incondicionalmente al comercio atlántico.
Pese a que el puerto se reducía a principios del siglo XVI a un dique de sillería de unos 200 pasos de largo por 36 de ancho, el papel desempeñado por la infraestructura portuaria en el tráfico mercantil y la seguridad de sus murallas convirtieron a Alicante en unas de las ciudades más pobladas de la costa levantina. De hecho, según dejó escrito el cronista Viciana en 1564, “las 600 casas contabilizadas en 1519 aumentaron a 1.100 en 1562”, lo que junto a los arrabales y huerta acercaba la población a 5.000 vecinos.
El propio Viciana en su “Crónica de Valencia” expone las razones de este crecimiento: “Los mercaderes hanse mudado a esta ciudad porque las boticas de sus mercaderías están muy seguras dentro del fuerte muro y los navíos en la mar por los buenos asideros están seguros de tormenta y aún de corsarios porque con la artillería de los baluartes son cuidados y defendidos por donde han asentado sus casas muchos mercaderes genoveses y milaneses”.
Puerto de Castilla en el Mediterráneo
Tras el ocaso de Valencia, la reapertura del comercio con Italia por las Baleares favoreció la salida de los vellones de lana castellanos; de tal forma que Alicante volvía a convertirse en el puerto de Castilla en el Mediterráneo, pues el acceso a la meseta por el valle del Vinalopó era el que ofrecía menores dificultades orográficas.
Además de las sacas de lana, desde el enclave alicantino se exportaba sosa, sal de las salinas de La Mata, esparto, uva, vino, almendra y jabón de tabla, mientras que de la península Itálica llegaban objetos de lujo, paños de terciopelo y raso, telillas de oro, manufacturas de seda, así como todo género de armas.
El pescado salado, de consumo masivo entre las clases humildes, superaba por su volumen a cualquier otro producto de importación, excepción hecha del cereal. Así, la industria del salazón se nutría de sardina salada, atún y bacalao proveniente de la costa atlántica andaluza y portuguesa e, incluso, a partir de 1570 de bacalao cargado en la isla de Terranova por buques ingleses.
A la vez, el puerto se constituyó en el más importante receptor y redistribuidor de determinadas mercancías que arribaban gracias a la navegación de cabotaje y, desde Alicante, eran reexportadas en embarcaciones holandesas, inglesas o francesas hacia la Europa atlántica. En este tráfico solían participar mercaderes extranjeros a través de sus agentes en el municipio lucentino.
El desarrollo de la infraestructura portuaria

En la Edad Moderna la infraestructura portuaria era, en general, muy escasa. Así pues, las embarcaciones fondeaban en lugares próximos a la costa y las mercancías eran embarcadas y desembarcadas mediante barcazas. De hecho, sólo en los lugares con un sólido flujo comercial se realizaban costosas obras para disponer de un muelle de piedra.
La constatación documental del primer espigón de abrigo con que contó Alicante data del final de la Edad Media y no se adentraba en el mar más allá de 50 metros. A este muelle o cargador se le añadieron almacenes para las mercancías e instalaciones defensivas. De hecho, en 1491 se trajeron dos bombardas de Vizcaya para su defensa.
Durante el siglo XVI, y con cargo a los presupuestos municipales recaudados por el derecho de ancoraje o muelle, se efectuaron ligeras ampliaciones. Pese a estar destinados los caudales que debían emplearse en las obras del muelle, las referencias al mismo desaparecen hasta la segunda mitad del siglo. Será Felipe II, entre 1571 y 1576, quien ordene a la ciudad que debe proseguir con la fábrica del muelle. La idea que transmite es proporcionar abrigo a los barcos de guerra y de mercancías que llegan hasta el puerto, y plantea construir un brazo adicional o contramuelle a determinada distancia del dique existente, pero sin precisarla.
En 1575 se recibe la orden de alargar la infraestructura a partir de la longitud ya construida unos 14 metros, a la vez que debía inclinarse la cabeza hacia poniente para evitar los temporales de levante. No obstante, el proyecto inicial fue rectificado un año después a causa de los constantes aterramientos que producían las fuertes avenidas provenientes de la actual Rambla de Méndez Núñez y por las dificultades de atraque de las galeras. Así, respecto al antiguo plan se proyecto alargarlo “todo lo que se pudiere antes de dar dicha vuelta”.
La última referencia del siglo XVI que atañe al puerto es de 1582, fecha en la que definitivamente “se prolongó el muelle en 50 pasos para mejorar sus condiciones, ya que se entraba en el mar”, Según recoge Vicente Bendicho en su obra de 1640 “Crónica de la muy Ilustre, Noble y Leal ciudad de Alicante”, la mejora del muelle quedó abandonada durante un largo periodo de tiempo hasta que en 1688 se configura el emplazamiento definitivo del contramuelle, aceptándose el arranque propuesto por el ingeniero militar Pedro Valero. Su coste lo evalúa en 90.000 ducados.
Ninguna novedad factible aportaron a su planta y construcción los cinco proyectos que del puerto se hacen durante el siglo XVIII (dos en forma de L invertida, dos en forma de martillo, y otro que recoge la idea de dársena), salvo el proponer ideas nuevas para la financiación de las obras.
Constitución de la Junta de Obras del Puerto

Debido a su mal estado, en 1795 se plantea que se hagan con los fondos consulares; pero, en 1803, se constituye una primera Junta de Obras del Puerto de Alicante bajo la presidencia de José Sentmenat, que contará con los caudales de Propios y Arbitrios de la Ciudad. Deberá atenerse al plan presentado por Manuel Mirallas en 1794 y partirá con un presupuesto líquido de 8.109.150 reales de vellón.
A finales del siglo XIX el Puerto de Alicante estaba catalogado como “de Interés General de Primer Orden” y dependía directamente del Ministerio de Fomento.
En el año 1900 las corporaciones locales, convencidas de la importancia que para la ciudad suponía tener un Puerto de Interés General, enviaron un informe al Ministerio solicitando la creación de una Junta del Puerto con el objetivo de emprender reformas de ampliación que permitieran mejorar su estado.
El Ministerio, atendiendo esta petición, autorizó la creación de la citada Junta de Obras que se constituyó definitivamente el 11 de enero de 1901, siendo nombrado Ingeniero Director de la misma D. José Nicolau Sabater.
La deficiente situación de las instalaciones así como la apremiante necesidad de mejoras, indujeron a D. José Nicolau a establecer con carácter de prioridad un “Proyecto del Plan de Mejoras” cuyo presupuesto ascendía a 6.800.000 pesetas y cuyos principales objetivos eran: la creación de un antepuerto que ofreciera abrigo a la entrada del Puerto; y el aumento de la superficie lineal de los muelles existentes.
Este proyecto sufrió varias modificaciones a lo largo de los años, por lo que no quedó totalmente culminado hasta el año 1911.
Entre 1912 y 1917 se efectuaron distintas obras que consistieron principalmente en la creación de nuevos muelles en el antepuerto, pero el estallido de la guerra mundial provocó un retraso en la finalización de las mismas motivado fundamentalmente por la escasez de materias primas, como por ejemplo cemento, hierro, etc., quedando finalizado el proyecto en el año 1922.
Una vez terminados los trabajos de la zona de Levante se procedió a mejorar y ampliar el Sector de Poniente con la creación de nuevos muelles en la zona de la Dársena Interior y la construcción de un varadero. Este grupo de obras comenzó a ejecutarse en el año 1919, finalizando en 1927.
Entre los años 1928 y 1935 se realizaron distintas obras entre la que cabe destacar la “Prolongación y Ensanche del Muelle de Levante” así como otras obras menores destinadas principalmente a la mejora de las instalaciones existentes. También cabe resaltar que durante este periodo se realizaron fuertes inversiones en adquisiciones de distintos materiales y maquinaria.
Nuevos muelles de Poniente
La necesidad de disponer de muelles con mayor calado y la consolidación del asentamiento de la industria alicantina en la zona oeste del Puerto, así como una orden recibida por una comisión que estudiaba la instalación de nuevos puertos pesqueros en España, fueron factores fundamentales que originaron la redacción del proyecto “Nuevos Muelles en Poniente y Dársena Pesquera de Embarcaciones”, proyecto que fue aprobado en el año 1933. Pero la guerra civil paralizó la ejecución de estos proyectos y no fue hasta 1946 cuando el Ingeniero D. Pablo Suárez Sánchez volvió a poner en marcha el expediente con una modificación del presupuesto. En 1947 se adjudicaron las obras de este proyecto, que por distintos motivos no finalizaron hasta 1953.
El fuerte incremento que experimento el Puerto durante las décadas de los años 50 y 60, en cuanto a la descarga de productos derivados del petróleo; el continuo avance experimentado en las nuevas tecnologías de carga y descarga de mercancías, que demandaban mayores superficies en m2, y la aparición de nuevos sistemas de transporte marítimo, durante la década de los 70, pusieron de manifiesto la deficiencia de los muelles de Levante e hicieron cada vez más necesaria la ampliación del Puerto hacia la zona de Poniente.

Años 60-70
Años 60 y 70
Durante los años 60 y 70 se realizaron distintas obras en los instalaciones ya existentes con el objetivo de adecuarlas a los nuevos sistemas de transporte marítimo (tráficos Roll-On Roll-Of, Contenedores, Productos Perecederos, etc…).
A comienzos de la década de los 80, y siendo Ingeniero Director D. Sergio Campos Ferrera se comenzó a trabajar en la redacción del Plan Especial del Puerto de Alicante, que con una inversión inicial de 20.000 millones de pesetas tiene como principales objetivos los siguientes:
  • Mejorar urbanísticamente el contacto puerto-ciudad.
  • Evolucionar hacia un puerto comercial, más eficaz y rentable, en la zona de Poniente.
  • Reservar los muelles de la zona de Levante para tráficos de embarcaciones deportivas, transbordadores, cruceros turísticos y buques de guerra.
http://www.puertoalicante.com/el-puerto/historia/
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