Alicante y el primer submarino de la Historia


Alicante y el primer submarino de la Historia
El puerto de Alicante, en 1870
Diez años antes, tendría un aspecto similar este lugar, donde los alicantinos tuvieron el privilegio de ser testigos de excepción de un hito en la historia de la ingeniería y la navegación: la primera inmersión efectiva de un submarino, que hoy en día, descansa en el lecho marino de estas aguas.

Cosme García Sáez (Logroño, 1818) fue el primer español que inventó el submarino. Aunque muchos comiencen ahora a discutir sobre si esta afirmación puede ser cierta, conociendo las figuras de Isaac Peral y de Narciso Monturiol . Consideraremos que los primeros datos que existen sobre intentos de navegación submarina en el mundo proceden de crónicas de 1532, realizados en aguas del Tajo con una campana de buzo.

Hasta 1776 no se encuentra un aparato que pueda llamarse propiamente submarino, y fue el “Tortuga” del norteamericano Bushnel para destruir barcos ingleses durante la guerra de la independencia de Estados Unidos. Fulton ofreció en 1800 su “Nautilus” a Napoleón, pero lo rechazó.

En 1831, el catalán Cervó falleció en el puerto de Barcelona al intentar sumergirse con su aparato. Y en 1859, Monturiol recibió ayuda oficial, pero su proyecto del “Ictíneo” se fue a pique por problemas técnicos y ruina del creador. Gustave Zédé creó un aparato que Isaac Peral perfeccionó, y sus pruebas fueron satisfactorias, pero fueron fechadas entre 1889 y 1890. 30 años antes, en el puerto de Alicante, un submarino creado por Cosme García, efectuaba una prueba oficial ante testigos de su funcionamiento sin ningún tipo de percance, y a continuación, os contaremos su curiosa historia.


Por tanto, podemos decir que el primer submarino efectivo, fue botado y probado oficialmente en aguas del Puerto de Alicante, el 4 de agosto de 1860. Poco se sabe de Cosme García, pues la pista documental es muy escasa, y no fueron numerosos los documentos que se conservaron de la época, así como recortes de prensa. Pero al menos existen, e incluso un instituto logroñés , que lleva su nombre, y constata su existencia. Este riojano, que vivió el convulso Siglo XIX español sin pena ni gloria, además de inventar el barco-pez , introdujo mejoras en correos, en imprentas, e inventó las carabinas con carga trasera. 

Fue todo un “Edison” a la española, en su versión reducida, pero esto no debe ser excusa para olvidar su gesta, y sobre todo, porque “salpica”, y mucho, a Alicante. Trabajó en Madrid, pero como allí no tenía suficientes medios, decidió trasladarse a Barcelona para montar su oficina. Allí fue donde vio por primera vez el mar, y donde su mente comenzó a soñar. De hecho, empleó todo el dinero que le aportó una máquina matasellos (45.000 duros) para invertirlo en la fabricación del ingenio: una máquina submarina con la que poder descender al fondo del mar, verlo y poder volver a subir.

Los planos originales del Garcibuzo

Para la construcción de su primer prototipo acudió a la Maquinista Terrestre y Marítima de Barcelona y se hizo de hierro. Tenía, visto de lado, forma de tonel apuntado truncado hacia la proa y la popa y medía tres metros de eslora (largo), 1,5 de manga (ancho) y casi 1,6 de alto. Constaba de una compuerta de entrada y escotillas en la proa y la popa. La inmersión se producía por la inundación de cuatro depósitos situados, dos a cada lado de la parte central y más ancha del casco. Con bombas se achicaba el agua para tornar nuevamente a la superficie.

Tenía capacidad para albergar bien apretadas a dos personas, y constaba además de otras cuatro aberturas en el casco en las que se instalaba la propulsión del buque con cuatro remos articulados accionados desde el interior. Estaba impulsado por un motor de resorte y un peso sumergidos, que, tras no pocas y laboriosas gestiones, fue probado en 1859 ante un pequeños grupo de personas en aguas del Puerto de Barcelona, y aunque se detectaron deficiencias y no hubo buenos resultados, el impulsor funcionó y el principal objetivo era comprobar en la práctica lo que ya estaba resuelto en la teoría. A pesar del fallo inicial, el inventor no se desanimó y patentó la máquina submarina el 16 de noviembre de 1859.
Vista lateral del prototipo

La patente del aparato-buzo se solicitó en España el 9 de Julio de 1959, y le fue concedida el 8 de Mayo de 1860. También lo patentó en el Instituto de la Propiedad Industrial de París el 25 de Abril de 1861.

Por Manuel Casas el 3/06
Fuente del Articulo: http://tambiensomosasi.es/alicante-y-el-primer-submarino-de-la-historia/
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