El Barranc de la Sal.


El Barranc de la Sal.

En término de Novelda lindando con el de Petrer y cerca también de Elda se localiza este barranco que procedente de la Sierra del Cid va a desembocar al río Vinalopó. Se trataría de un barranco seco casi todo el año a no ser por la presencia de un manantial de agua en su tramo medio.
En la época actual, de sobreexplotación de acuíferos, de múltiples regadíos y demandas del líquido elemento, sorprende que exista un manantial abundante que brote todo el año. Si osamos probar el agua sabremos por qué. Es extremadamente salada y a ello se debe que nunca se le haya dado una utilidad, digamos, comercial. Llega a registrar los 170 gramos de sales por litro de esta agua.
pont pel que s'accedia al balneari de Salinetes
Cerca de ese manantial existió el balneario de Salinetes (1858-1931) pero no utilizaba exactamente ese agua. A través de una mina en las proximidades obtenía un agua menos salina y con propiedades sulfurosas. De la instalación termal se pueden ver las ruinas al pasar el antiguo puente que cruza el barranco.
La visita.
 Pero si por algo es conocido este paraje en la actualidad es por las balsas de agua que, con los materiales del terreno, se han construido para retener parte del agua y utilizarlas para bañarse. Son los conocidos como “clots”.
Para llegar al que más fácil acceso tiene, procedentes de Alicante, tomaremos la autovía del Mediterráneo y a unos 35 km. de la capital y después de pasar la última salida hacia Novelda, nos desviaremos en la siguiente. Se trata de un cambio de sentido y acceso a caminos rurales. Seguimos por el camino de servicio que hay a la derecha de la autovía hasta que a unos 500 metros veremos las balsas y el nacimiento de agua. Dejaremos el vehículo y bajaremos al barranco. Podremos bañarnos, nadar y sentir la salinidad extrema sin necesidad de irnos al Mar Muerto.
El paseo.
No son aguas milagrosas, pero poseen las propiedades asociadas a la presencia de sal, al tiempo que podemos combinarla con las arcillas que abundan por todo el barranco y que podemos aplicarnos en la piel.
segon naixement
Después del baño de agua y arcilla podemos seguir por el lecho del barranco, aproximadamente un km. hasta encontrarnos con otro manantial, antes de que el barranco pase por debajo de la autovía. De menos caudal que el primero y sin apenas salinidad tiene, por el contrario, un sabor amargo. Aquí podremos lavarnos la sal y la arcilla, si habíamos decidido untarnos con ella. Dicen que el tiempo que se tarda en llegar a este segundo manantial es suficiente para que hagan efecto ambos elementos.
 La ruta.
Para los más intrépidos, existen también posibilidades senderistas: consiste en recorrerlo hasta su desembocadura en el Vinalopó. Es un recorrido sin ninguna posibilidad de pérdida, basta con no salirse del mismo. Tampoco encontraremos excesivas dificultades y sí rincones agradables y el genuino “clot” con el que los ciudadanos de Novelda empezaron la tradición de utilizar las aguas de este barranco para bañarse. Los existentes al lado de la autovía fueron realizados con posterioridad al que nos encontraremos a mitad de recorrido, usado principalmente por gente de Novelda. Los primeros son mayoritariamente utilizados por bañistas de Elda y Petrer aunque también es habitual encontrarse con gente de Aspe, Elche y otros lugares.
En algunos tramos de la ruta el agua no va por la superficie sino infiltrada en el terreno. Incluso en su desembocadura en el Vinalopó aparecen surgencias de agua salada que hábilmente son aprovechadas para alzar ocasionales bañeras de barro para poder sumergirse en ella.
El entorno.
 Todas estas balsas están integradas en el entorno al no haberse utilizado ningún tipo de obra. Y son los propios usuarios los que costean las periódicas reparaciones que con motivo de alguna lluvia torrencial se producen.
Hace algunos años esta zona estuvo amenazada por una industria que quería explotar la sal del manantial sin apenas dejar agua para el baño. La firme oposición de los pueblos de la comarca y de los usuarios de las aguas paralizó dicho proyecto y hoy en día podemos seguir disfrutando de un baño en un barranco en las áridas tierras del Medio Vinalopó.
A salvo de explotaciones mineras, al paraje le falta un poco de atención por parte de las administraciones para equiparlo como lo que es: un valioso recurso para un turismo de interior respetuoso con el entorno. Así, no estaría de más una limpieza de escombros y residuos de los alrededores así como la instalación de papeleras y bancos para los visitantes del paraje.
El “barranc de la Sal” dispone de sus “clots” abiertos 365 días al año, 24 horas al día pero es a partir de estas fechas, y especialmente en verano, cuando los bañistas hacen acto de presencia en este rincón que constituye un auténtico balneario popular.