Un vino que hay que probar antes de morir

Gran Reserva de Fondillón 1987, un vino que hay que probar antes de morir

100% Monastrell. Envejecido durante 21 años en toneles de roble por Salvador Poveda en sus bodegas de Monóvar. Botella nº 33 de las 4.000 que se embotellaron en el año 2008. 

Hoy queremos hablaros de una de esas joyas con la que contamos en España y que como pasa en demasiadas ocasiones es muy poco conocida, incluso entre las personas que se dedican a este mágico mundo del vino. Estamos hablando del fondillón, también conocido como Alicante. Es uno de los cinco únicos vinos en el mundo con nombre propio y el que primero lo consiguió, y ha sido declarado por laUnión Europea como uno de los vinos de lujo europeos. 
¿A que no teníais ni idea? 
Reconocedlo, no pasa nada, a nosotros nos ocurrió lo mismo hasta que un día cayó en nuestras manos esta gloriosa botella y, entonces, vimos el cielo.

Se trata de un vino dulce que se elabora con uvasMonastrell sobremaduradas y que posteriormente se pasifican al sol durante quince días. Después se fermentan con el hollejo entre veinte y treinta días. Al finalizar la fermentación se procede al descube e introducción del vino en toneles de roble de entre 500 y 800 litros. Si es de gran calidad se rellenará el tonel entero, de lo contrario, servirá para ir rellenando los toneles tras las sacas. Aunque pueda parecerlo, el fondillón no sigue en su envejecimiento el sistema de criaderas y soleras propios de los vinos generosos, sino que en el mismo barril se efectúa una saca de aproximadamente un tercio de su capacidad y se rellena con el nuevo vino.

El Gran Reserva de Fondillón 1987 en todo su esplendor
El origen del fondillón está en la Huerta de Alicante, pero éstos desaparecieron en la década de los 70 del siglo pasado. Spain is different my friends. El maldito desarrollismo franquista terminó aplastando los parajes naturales de esta zona que comprendía buena parte de la provincia de Alicante acabando con cualquier atisbo de viña. 

Por suerte, un grupo de bodegas que se cuentan con los dedos de las dos manos decidieron que este patrimonio no se podía perder y comenzaron su recuperación en el interior de la provincia, en localidades como MonóvarPinoso ySax, en las tierras del Vinalopó. Nuestro protagonista es fiel representante de este tipo de fondillón con menos color que los primigenios y menos rancio y dulce.


Este grandioso vino es además bien bonito: tiene un color yodado con irisaciones rojizo-cobrizas. En narizdomina el dulzor con aromas a pasas y a corteza de naranja, sensaciones muy parecidas a las de uncream. Seguimos olfateando y nos llegan notas de terrón de azúcar quemado, de almendras tostadas y de sal.

En la boca tiene una entrada punzante y dulce a la vez, con mucha presencia de naranja amarga. Es un vino más largo que un día sin pan, y posee un retrogusto increíble de puro yodo. Su final es agrio y aparecen toques de frutillos silvestres.

Y se preguntará el lector perspicaz ¿con qué demonios combino esta maravilla? Pues aparte de poder tomarlo solo como copa, si queremos unirlo a la comida va de cine en dos versiones, la de postre con chocolate puro o flan de huevo, o la de contraste con quesos intensos como La Peral asturiana.

Los entresijos del fondillón y su historia
Es un vino complicado de elaborar y que no reporta beneficios inminentes a los productores y, eso quieras que no, retrae a la hora de dedicarse a él. El clima es fundamental porque se necesita mucho calor que madure las uvas y un sol que caiga a plomo para asolearlas y dejarlas en un estado óptimo de pasificación. Y lo más importante es que esta uva sea Monastrell porque es de la única de la que se puede hacer fondillón, y éste sólo se puede elaborar en la zona de Alicante.

El fondillón es una bebida de los dioses y hace unos cuantos siglos era uno de los vinos preferidos por la nobleza y la realeza europeas, así como por los poetas. Y como hay cosas que nunca cambian, no digamos de los cardenales y obispos que daban buena cuenta del alicantino, como también hacía El Rey Sol, Luis XIV de Francia, que se ponía ciego de bizcochos mojados en fondillón bajo prescripción médica. Llegó a ser un vino con Denominación Real siendo de lo más chic durante el Renacimiento. Estuvo presente en el viaje en barco en el que los navegantes de la Armada Hispánica, el portuguésFernando de Magallanes, y el español, Juan Sebastián Elcano, dieron la vuelta al mundo en barco por primera vez en la Historia.


Y fue refugio de escritores que le hicieron grandes loas en muchas de sus obras y que suponemos que en su vida privada bien degustaban. Es el caso deShakespeare (como amaba el bardo inglés nuestros vinos dulces y nuestros generosos) que en algunas de sus obras de teatro comenta los beneficios del fondillón, o de novelistas posteriores como Daniel DefoeDostoievski o Salgari.

Tras este repaso a una de las maravillas de la que los españoles podemos sentirnos muy orgullosos, dan ganas de tomarse una copita de nuestro protagonista que es el mejor de los fondillones que hemos probado hasta la fecha. El trabajo que están llevando a cabo en las Bodegas Salvador Poveda por la recuperación de este histórico vino es ejemplar, y desde aquí se lo agradecemos profundamente. Probadlo y ya nos diréis. El que lo dijo muy bien dicho fue Azorín que lo definió así:
“vino centenario, su sabor es dulce, sin empalago; por su densidad empaña el cristal; huele a vieja caoba”.

Salud y buenos vinos, amigos.
Cont@cto