Historia de La Vall de Gallinera

 Historia de La Vall de Gallinera


PREHISTORIA. LOS PRIMEROS POBLADORES
Los primeros indicios de presencia humana en La Vall de Gallinera se remontan al Paleolítico Medio (100.000-50.000 a. C.) como lo demuestran los materiales encontrados en las excavaciones arqueológicas de La Cova d’En Pardo. También se han encontrado materiales del mesolítico, el neolítico y el eneolítico en esta y otras cuevas.

De la etapa prehistórica merecen especial atención las numerosas muestras de arte rupestre localizadas en los abrigos de La Vall, declaradas patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

EDAD DEL BRONCE
De esta etapa encontramos el Poblado de la Foradà y el Poblado del Castellot d’Alpatró, con restos de estructuras y fragmentos cerámicos.

CULTURA IBÉRICA
De la cultura Ibérica nos queda el Poblado del Xarpolar, en las alturas de La Vall, donde se han encontrado diversos elementos constructivos y cerámicas. También se han hallado restos de esta cultura en diferentes cuevas.
ÉPOCA ROMANA i TARDORROMANA
Los asentamientos de estas épocas (siglos I-VIII d. C.) parecen ser escasos y poco importantes en La Vall de Gallinera lo que se deduce de los escasos restos hallados, tan sólo fragmentos cerámicos de tierra sigillata en algunas cuevas que se utilizarían como lugares de pernoctación o refugio. Podemos pensar que La Vall de Gallinera se utilizó en este largo periodo de tiempo como lugar de paso entre el interior y la costa.

Un any en La Vall de Gallinera


GALLINERA EN AL-ANDALUS
En el siglo X ya se advierte la existencia de una red de alquerías asociadas al cultivo del fondo del valle (a lo largo de los siglos de presencia musulmana, La Vall llegó a contar con una veintena de alquerías). De este siglo data la Lápida sepulcral encontrada en Alpatró en los años 40 y que se conserva en el museo de Alcoi.

También de época musulmana son las fortificaciones que hay en La Vall:
El Fortí d’Almiserà es la más antigua. Se construyó de forma rápida, seguramente en los años 920-930, y no parece que llegara a utilizarse durante más de un siglo. Ha estado excavado, estudiado y publicado por André Bazzana. Su ocupación debe relacionarse con la sumisión de los bereberes de esta zona al califa ‘Abd al-Rahman III.

El Castillo de Gallinera. El hallazgo que hizo Salvador Climent, en sus inmediaciones, de un silo con cerámicas de cubierta blanca y decoración en verde y manganeso, sugiere que ya había una fortificación en el siglo XI, probablemente cuando el fortín d’Almiserà ya se había abandonado. El castillo se utilizó en la época de la conquista cristiana; al-Azraq se refugió unos días en 1258. El edificio actual, sin embargo, es el fruto de una reconstrucción general posterior al terremoto de 1396.

El Castillo d’Alcalà. También parece ser del siglo XI, si tenemos en cuenta los hallazgos cerámicos. Tenía edificaciones importantes y al-Azraq residió allí durante los años en que sostuvo la resistencia frente a los cristianos.

El Castellot d’Alpatró. Se trata de una obra del siglo XIII, construida ante la inmediatez de la conquista y con una clara funcionalidad de lugar de refugio colectivo.

La Torre de la Peña Foradà. Lugar de observación y refugio, también del siglo XIII. Tenemos constancia de su ocupación por milicias cristianas durante la sublevación musulmana de 1276-1277.

La Vall de Gallinera: per camins de moriscos i mallorquins. Medi Ambient. Canal 9.


EL IMPACTO DE LA CONQUISTA
Hasta la conquista catalana-aragonesa La Vall fue un territorio dominado por al-Azraq, caudillo árabe originario de Alcalà de la Jovada, pero el Tratado del Pouet (1244/1245) firmado entre al-Azraq y el infante Alfonso de Aragón, hijo de Jaime I, supuso la rendición de los árabes y la entrega de algunos castillos que poseían. Esta situación no acabó pacíficamente ya que los musulmanes, capitaneados por al-Azraq protagonizaron dos revueltas por la negativa a cumplir lo que habían firmado. Fue el hijo de Jaime I, Pedro III quien acabó con la revuelta musulmana el 1277-1278, y quien otorgó una carta puebla en 1279.

Con la llegada de la nobleza cristiana acabó la situación de realengo para La Vall de Gallinera, que pasó a convertirse en un señorío feudal a manos del infante Pere de Aragón, conde de Ribagorza. A pesar de esto, los habitantes musulmanes de La Vall no fueran expulsados. Los últimos señores de La Vall de Gallinera fueron los Borja, duques de Gandia.

LA VALL DE GALLINERA. Alicante, pueblo a pueblo


GALLINERA, TIERRA DE MORISCOS
Entre 1519 y 1526, por orden del rey Carlos I, los musulmanes fueron forzados a convertirse al cristianismo. Entonces se les conoció con el nombre de moriscos. Unos años después, el 1609, Felipe III sí que decretó la expulsión de los ‘cristianos nuevos’. Esta orden de expulsión que los obligaba a dejar las tierras en las que habían nacido provocó que los moriscos se rebelaran contra los cristianos viejos y los señores. Los moriscos de los valles de Gallinera, Alcalà, Ebo, Ceta, Travadell y Planes se agruparan en la sierra de Pop (Valle de Laguar), en la montaña ‘Caballo Verde’ donde resistieran los ataques de las milicias de cristianos viejos. Pero finalmente no pudieran soportar el asedio y vencidos y masacrados en lo que fue una verdadera carnicería, cargaran con los bienes que podían llevar en la mano y fueran hacia el puerto de Denia desde donde fueron embarcados y definitivamente expulsados.

Los dominios de Al-Azraq


LA REPOBLACIÓN MALLORQUINA
Una vez expulsados los moriscos, La Vall de Gallinera quedó desierta despoblándose muchas de las alquerías que tenía. Por eso fue repoblada con familias de mallorquines. Se hizo mediante una carta puebla signada a Benialí el 10 de junio de 1611 por el procurador del duque de Gandia, Matheu de Roda, ante el notario en Pere Chella, y con la presencia de los 78 cabezas de familia que venían a repoblar estas tierras. Estas familias ocuparon de nuevo muchos de los pueblos que habían quedado despoblados por la expulsión de los moriscos pero algunos quedaron despoblados para siempre.


EL PACTE DEL POUET

Habuabdele Yuan Fudäyl, Al-Azraq (El Azul)

Wissir y señor de villas, alquerías y castillos desde Pego hasta Penaguila, vasallo del rey aragonés D. Jaime I desde que este conquistara el Reino de Valencia, harto de incumplimientos rompió la tregua por segunda vez y se dirigió con sus tropas hacia Xátiva, saliéndole al paso el rey obligandole a refugiarse en el castillo de Llutxent, donde quedó cercado.

Allí, tras largas discusiones con el infante D. Alfonso, hijo mayor de D. Jaime, logra un pacto de vasallaje. Se firma el 16 de abril de 1245 en un lugar junto a un pozo de agua (aún existe y hay una placa conmemorativa) a media legua de la población, por lo que se le denominara PACTE DEL POUET

El documento está interlineado en escritura árabe y en romance castellano. El romance después de tantos años puede leerse, así como el árabe que es legible por los traductores. Curiosamente los textos no expresan lo mismo. Parece que los escribanos quisieron contentar a los dos bandos para que todos quedaran satisfechos.

En el mismo, se llega al acuerdo para el reparto de los 17 castillos que poseía Al-Azraq. Los de Pop y Tárbena los entrega en el acto al rey aragonés. El de Alcalá y Perputxent se los queda para sí y sus descendientes. Los de Margarida, Xeroles, Cairola, Beniaya, Castiel y Galinera los retendrá durante tres años, partiéndose las rentas con D. Jaime. Pasado dicho plazo se los entregará.

De la misma manera se reparten las alquerías de Tollos y Ebo. Y también pactan que a partir de ahora los que pudieran ganar, se repartirían las rentas a medias.

Este pacto, como casi todos los de aquella época, no se cumplieron y tiempo después, (a pesar de los esfuerzos de la esposa del rey Dª Violante por convertirle al cristianismo, casándolo con una princesa), volvió a rebelarse pero esta vez tuvo que abandonar todos sus dominios y posesiones y refugiarse en el Reino de Granada.

Publicado por Arturo Moreno - ALICANTE VIVO
ORIGEN DEL ARTICULO: http://www.alicantevivo.org/2007/05/el-pacte-del-pouet.html


Alineación Solar en la Vall de Gallinera
En Benitaia (Benitaya), uno de los ocho pueblecitos que componen el consell (concejo) del término municipal de Vall de Gallinera en la comarca de la marina alta en la provincia de Alicante, hubo un convento que se fundó por losfranciscanos en el s. XVII. Lo construyeron aquí y no en otro lugar por lo que voy a contar seguidamente.

Con la expulsión de los moriscos de España, decretada en 1609 por el rey Felipe III, el territorio valenciano necesitaba repoblarse con mano de obra para explotar las plantaciones y actividades manufactureras que hacían los moriscos. Así, en 1611 en lugares como la Vall de Gallinera, vinieron gentes de Mallorca bajo el patrocinio de Carlos de Borja y Centelles, duque de Gandía, quien favoreció la fundación del convento de Benitaia para los Frailes Descalzos de la Órden de San Francisco. Y fue en la Vall de Gallinera “porque con la assistencia de los Religiosos se cultivase espiritualmente aquél Valle rudo entonces en la disciplina Cristiana y recién poblada de gente forastera”,en expresión del fraile franciscano Antonio Panes.


A unos cien metros de Benitaia, en dirección hacia la Penya Foradá, rodeado de cerezos, almendros y naranjos, está el solar donde estuvo lo que se supone era el claustro del convento. Un pozo. Cipreses. Nada más recuerda su pasado religioso, salvo que ahora hay unos azulejos con el vía crucis de Jesús, lugar conocido en el pueblo como el calvario. En los alrededores una fuente de 1741.

El elemento topográfico más llamativo de la Vall de Gallinera es la Penya Foradá. Es un arco de piedra formado de manera natural en la cima de una cumbre de la vertiente sur del valle de Vall de Gallinera. La Foradá es una referencia visual desde muchos puntos del valle al encontrarse en su punto medio.


"Subiendo hacia lo empinado del monte, por parte de Mediodía, está situado Benitaya, lugar de veinte i quatro casas, sobre un alto terreno, mira hacia el Oriente i continuando en subir está un Convento de Religiosos y a lo más empinado y alto del Monte, ai un peñón elevadísimo que estando ahugerado por el medio descompasadamente, pasa el Sol por dentro, día de San Francisco y da en el convento".

Esta cita menciona una Alineación Solar en el Día de San Francisco. Aunque el convento está dedicado a San Andrés del Monte, la alineación se relaciona con el día de San Francisco de Asís (ca.1182-1226), fundador de la orden franciscana y canonizado por el Papa Gregorio IX en 1228.


Desde donde estaba el convento, la anchura máxima aparente del hueco de la Foradá ronda los 11.3 minutos de arco, si bien el ancho en el sentido del curso del Sol es de sólo 4.17’ aprox., por lo que una alineación solar es algo que sólo puede darse en un máximo de dos veces al año.

Esto nos da idea del alto grado de precisión de la alineación en el espacio, pero también en el tiempo, pues este pequeño hueco sólo puede permitir que la alineación dure poco tiempo, alrededor de dos minutos.


A media tarde, la parte iluminada del convento en ese día debía situarse al sur del calvario, donde hoy sólo pueden verse bancales de naranjos. Cuando el Sol se introduce en la Foradá hay que observarlo con ayuda de filtros que oscurezcan la intensa luz y comprobar el desarrollo de la alineación. Esta dura un par de minutos y se produce hacia las 16 h 42 m T.U. en marzo y a la s16h 20 m en octubre.


En un documento almacenado en el Archivo Histórico Nacional, Sección Osuna, legajo 735/2-29, escrito por el fraile franciscano del convento Antonio Panes, quizás hacia el año de nuestro señor de 1620:

"El sitio donde está el convento, es en la ladera y falda de un monte el qual en invierno, interpuesta su mucha altura, le impide el sol, que apenas debe de gozar tres horas, pero es de notar un cosa, que no pareze carezer de motivo piadoso, y es, que el dia quatro de octubre (que es de la fiesta de N.P.San Fancisco) entrando el sol por un peña que esta horadada, hiere directamente en nuestro convento, y con su luz y resplandor le alegra, como que no han podido sufrir sus rayos, que es tan festivo dia se le oponga el monte, y así le penetran y le taladran".


Seguramente el sol se colaría en el convento a través de un rosetón o de una ventana. En penumbra, los rayos del Sol acariciarían la imagen de San Francisco. Que esto ocurriese el día de su efemérides tendría que ser un acontecimiento extraordinario.

Uno se imagina distintas situaciones de lo que podía ocurrir en aquellos lejanos años. Cómo reaccionaban los feligreses. Incertidumbre ante el anuncio de que el sol se colaba en la iglesia para iluminar la imgen de San Francisco. Sorpresa. Júbilo. Un regalo de Dios. Un aviso de parabienes. Tantas cosas que anunciaran aquellos frailes franciscanos.

Aunque el convento haya desaparecido, el regalo de la naturaleza se repite cada año. El Sol sigue atravesando la foradá en el Día de San Francisco, repitiendo una alineación intencionada buscada por los antiguos franciscanos, e iluminando lo que aún hoy es un espacio de carácter sagrado, el calvario, en el que se respira una sosegada tranquilidad.

El sábado 8 de marzo, la segunda alineación solar del año, nos reunimos varios centenares de personas en los alrededores de lo que fue el claustro. Las cámaras de canal nou también fueron testigos. La organización del Consell del Vall de Gallinera repartió gafas con filtros solares. Ramón Lull, egiptólogo, quien ha hecho un interesante estudio de este acontecimiento, nos contó con un micrófono algunas particularidades de lo que íbamos a ver momentos después. La alineación solar en la Foradá.


Lo que estuvo olvidado durante años, ha tomado vida. Unos pocos han recuperado para todos este acontecimiento natural. Por el interés que está despertando, quizá se convierta en lugar de peregrinación para curiosos, para senderistas, para amantes de fenómenos naturales, para expertos en arqueo-astronomía.


Y el entorno también es digno de visita. El valle. Sus pueblecitos. Sus calles. Sus casas rodeando las espigadas iglesias. Sus castillos. Sus gentes. Sus historias. Sus sensaciones. Las montañas. El campo. Los riachuelos.

No podemos corretear por estas tierras sin saborear el contenido de sus cazuelas. Por la mañana, después de callejear por Benissivá, comemos en el restaurante Ta Casa. Alcachofas rellenas. Croquetas de bacalao. Albóndigas con hierbas aromáticas. Espencat. Y arrós al forn (arroz al horno). Vino de la casa. Repostería. Un pastel de boniato buenísimo. Mistela valenciana.


En nuestra memoria, un día extraordinario. Un acontecimiento muy emocionante. El sol oscurece la foradá. El sol lo colorea. El sol pasa lentamente. En tan sólo dos minutos. Dos minutos excitantes. Dos minutos que nos llenan de júbilo............ SIGUE

Publicado 10th March 2008 por paskki
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ORIGEN DEL ARTICULO: http://sosegaos.blogspot.com.es/2008/03/alineacin-solar-en-la-vall-de-gallinera.html
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