Un chico del Raval Roig pudo salvar la República.

José Alonso se recorrió los avatares de la historia de principios del siglo XX luchando siempre por sus ideales
No es que yo me caracterice precisamente por querer ser siempre políticamente correcto, pero tras hablar de un alicantino franquista en mi anterior artículo sentía que me tocaba hoy hacer lo propio con un republicano.

La elección ha sido fácil. Precisamente en esta ciudad nació uno de los mayores defensores de la Segunda República, precisamente quien posiblemente más cerca anduvo de evitar la terrible Guerra Civil que supuso su destrucción.

Pero como siempre me gusta hacer, empecemos por el principio. José Alonso Mallol nació un 20 de agosto de 1890 en el Raval Roig. Infelizmente, quedó huérfano de padre siendo niño, por lo que su madre tuvo que abrir una tienda de ultramarinos en el barrio para poder alimentar a su hijo.

A pesar de los impedimentos económicos, su madre procuró que fuera a la escuela y luego al instituto (actual IES Jorge Juan). Aquí empezó a juntarse con otros chicos de su edad, que al igual que él tenían ciertos problemas en aceptar el sistema político español de entonces.

En plena Restauración, España era una falsa monarquía democrática con elecciones constantemente amañadas que mantenían siempre a los mismos en el poder. Pocos eran los que se atrevían a criticar públicamente la situación, por lo que José y sus amigos decidieron editar por su cuenta un periódico distinto y republicano ‘El Luchador’.

Dicho diario fue un éxito, pues era diferente a los demás habidos en Alicante. Tanto sus noticias como artículos eran claramente críticos con el sistema. Ni que decir que recibieron censuras, extorsiones y amenazas. Pero el periódico se vendía y los chicos siguieron. Empezaron en la trastienda del comercio de José Alonso y acabaron teniendo toda una redacción en la Avenida de Alfonso El Sabio. Se convirtió en un mito del periodismo alicantino y siguió funcionando hasta la Guerra Civil.

En los años 20 José ya era un referente del republicanismo alicantino. Cuanto más iba agonizando la Dictadura de Primo de Rivera, la idea de la República cobraba más fuerza entre la población española. Alonso había estudiado derecho en Madrid y vivido en Valencia, por lo que tenía amigos y compañeros de lucha por todas partes.

La dictadura al fin cayó y se convocaron elecciones locales plebiscitarias. José se presentó junto a muchos de sus compañeros de ‘El Luchador’. Todos salieron electos concejales. Y no solo eso, la República fue declarada en Madrid. Al fin habían logrado vencer al sistema.

Durante los años de la República tuvo varios cargos y siguió ligado a partidos de izquierdas. Llegó a sufrir 2 intentos de asesinato en Sevilla, cuando intentaba acabar con la corrupción de unos caciques de la CNT. Dado a sus buenos resultados en dicha causa, el gobierno de Azaña le nombra Director General de Seguridad en el 36.

En su nuevo puesto, Alonso identificó rápidamente que una conspiración se estaba fraguando contra la República. Reconoció a la Falange como principal instigadora y ordenó la detención de varios de sus líderes, entre ellos José Antonio Primo de Rivera.

Pero para su desesperación, la mayor parte de sus informes de seguridad fueron obviados o ignorados. También recomendó reforzar la seguridad del político conservador José Calvo Sotelo. Sin embargo, dicho hombre fue asesinado y este hecho fue el desencadenante definitivo de la rebelión que dio lugar a la Guerra Civil.

Consciente de la inutilidad de su cargo, José Alonso acabó dimitiendo el 30 de julio. Fue entonces nombrado cónsul de España en la colonia francesa de Argelia. Su trabajo aquí no fue tampoco un campo de rosas ni mucho menos. Recibía amenazas constantes de simpatizantes franquistas y llegó a ser secuestrado, aunque logró escapar.

Viajó a Marsella en varias ocasiones y trató de convencer al gobierno francés para que socorriera a la República. Cuando ya todo estaba perdido, se trasladó una última vez a Alicante para sacar a su familia hacia Argelia.

Sin embargo, las penalidades no habían acabado aún. Poco después comenzó la Segunda Guerra Mundial y tras la invasión de la Alemania nazi a Francia, Alonso se convirtió en un ilegal. Huyó de Argelia hacia Marruecos, pero fue detenido en Casablanca.

El gobierno franquista pidió su extradición (muy probablemente para ejecutarle), pero el ejecutivo de Estados

Unidos pudo interferir para evitarlo. Desde ese momento, empezó a trabajar para el servicio secreto americano, ayudando a miles de refugiados españoles y judíos a salir de Marruecos hacia América y recalando información para el bando aliado.

Tras 3 años actuando como espía, en 1944 el gobierno americano por fin le dio un visado para que pudiera salir hacia México, donde le esperaba ya su familia. Aquí en el exilio pasó este héroe de la República sus últimos días.

Una vida que es el vivo retrato de la historia de España y el mundo en el siglo XX. Una vida que estuvo a punto de perder en no pocas ocasiones. Una vida de lucha por la democracia y la República, que bien pudo tener un final diferente si sus jefes le hubiesen escuchado más.

27 ENERO 2016 PROPIEDAD DE: alicanteactualidad
UN CHICO DEL RAVAL ROIG PUDO SALVAR LA REPÚBLICA
REDACTOR: David Rubio / @david_rubio7
PUBLICACIÓN DE: David Rubio / @david_rubio7
PARA: http://www.alicanteactualidad.com/opinion/un-chico-del-raval-roig-pudo-salvar-la-republica/
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