"Alicante, la casa de la primavera. - Wenceslao Fernández Flórez"

Josep Belda Dominguez.

En su villa natal aprendió las primeras letras y despertó una vocación sacerdotal, que le llevaría en 1902 a ingresar en el seminario de Valencia, donde terminó su carrera eclesiástica, con notable aprovechamiento. Era sobrino del sacerdote Miguel Belda Ferre.

Opositó a una beca del colegio mayor de la Presentación y Santo Tomás de Villanueva. Sus superiores le invitaron en diversas ocasiones a obtener grados académicos, pero él no quiso hacerlos.

El 1 de abril de 1914 recibió la ordenación sacerdotal, cantando su primera misa en la iglesia parroquial de la Santa Cruz, en Valencia. Fue destinado como coadjutor a Ollería, atendiendo también la capellanía de las Agustinas Descalzas de San José y Santa Ana de aquella población.

Durante el período de 1918-20, pasó a la parroquia de San Miguel, de Catarroja, donde preparó con éxito unas oposiciones para el concurso de curatos en propiedad. Posteriormente, fue regente de la parroquia del Arcángel San Miguel, de Tous, iniciándose aquí en el estudio de la geología, paleontología y toponimia.

En 1922 fue trasladado a la parroquia de Ntra. Sra. de la Asunción, de Penáguila, donde continuó con sus estudios recogiendo fósiles por toda la comarca y formó una importante colección de carácter local. A finales de 1925 consiguió en propiedad el curato de Torremanzanas. Fue allí donde empezaron sus indagaciones arqueológicas, que afluyeron de sus paseos diarios por el término municipal. Así, a principios de 1926, en el cerro cretácico llamado, el «Penyó del Comanaor», halló su primer yacimiento arqueológico, al que se unió el descubrimiento en varios lugares de la población, de fondos de cabaña, que él consideró de época prehistórica.

En 1927, apartado momentáneamente de sus prospecciones arqueológicas, solicitó apoyo económico al arzobispo de Valencia y, tras su obtención, comenzó la restauración exterior del templo parroquial, agrietado a causa de un movimiento sísmico. En mayo de ese mismo año y con m.otivo de las fiestas patronales, realizó un estudio sobre el «Pá beneit» (el pan bendito), basándose en un artículo denominado, Historia de San Gregorio y Torremanzanas, de Francisco García, cura de Jijona en el año 1867. En agosto de ese mismo año, prosiguió sus excavaciones arqueológicas, tras la obtención de una orden ministerial, publicada en la Gaceta de Madrid, el 7 de mayo de 1927, esta vez en Villa Edelmira, vulgarmente denominado la Foya de Cortés.

En 1928, con los materiales de las antedichas excavaciones, instituyó en el salón rectoral de la casa abadía de Torremanzanas, un museo arqueológico visitado por personajes ilustres. Ese mismo año realizó excavaciones en la cercana ciudad de Jijona, en la partida de Nuches de la Carrasca y en el patio de las escuelas de Torremanzanas, que en aquella época se estaban construyendo. En septiembre de 1928, tras el testimonio de unos labriegos, se embarcó en la más difícil y fructífera tarea arqueológica de toda su vida: la Caverna Necrópolis del Monte de la Barsella, posteriormente rebautizada por los habitantes del pueblo como «La cova del retor», yacimiento cuyas excavaciones duraron desde finales de 1928 hasta 1930, y que dieron paso a la publicación de dos memorias descriptivas de la Junta Superior de Excavaciones.

Debido a la enemistad que le enfrentó con diferentes fuerzas político-sociales de la población, tuvo que abandonar Torremanzanas y en el año 1931, ante el cambio político y las tensiones creadas con distintos grupos del pueblo, se trasladó a Alicante, junto a su colección arqueológica, el día 13 de mayo de 1931, dos días después de la quema de las iglesias y conventos que los republicanos toleraron, protegiendo a sus responsables, que nunca fueron condenados.

En Alicante vivió junto a su anciana madre y fue adscrito a la parroquia de Santa María.

La colección de la Barsella fue estudiada, por recomendación del Dr. Pericot García, por el antropólogo Víctor Lebzelter, director de la sección antropológica del Museo de Historia Natural de Viena; y posteriormente fue cedida, el 30 de diciembre de ese mismo año, a la Comisión Provincial de Monumentos Artísticos e Históricos, que la expuso en el Liceo de dicha ciudad. A finales de ese año, Belda empezó unas excavaciones con Francisco Figueras Pacheco y José Lapuente Vidal, en el Tossal de Manises y la Albufereta, trabajo que le ocupó hasta 1933.

En 1932, la mencionada Comisión Provincial de Monumentos Artísticos e Históricos le asignó la misión de organizar un museo arqueológico en Alicante, disponiendo para ello de lo descubierto en la necrópolis del Molar (Elche), de la colección del Morro de la Barsella, los materiales de la Albufereta y del Tosal de Manises y así como de medio centenar de cuadros cedidos o dejados en depósito por particulares.

En 1933, la Real Academia de la Historia le nombró académico correspondiente y comenzó una campaña de excavaciones en la provincia de Alicante, que le ocuparían hasta 1936.

Durante la Guerra Civil (1936-39), pasó a ejercer sus funciones sacerdotales con sede en la cárcel llamada la «Catedral de la Rambla», siendo asignado sucesivamente a las parroquias de San Nicolás, Ntra. Señora de Gracia y San Juan Bautista, de Benalúa, ayudando al clero parroquial. Fue también capellán auxiliar del reformatorio y del hospital provincial.

Terminada la contienda militar, regresó a Torremanzanas el 23 de abril de 1939, siendo aclamado por las autoridades y la población, pero su estancia como párroco de Santa Ana fue más bien corta, ya que sólo permaneció tres meses, aunque mantuvo el título de párroco hasta 1957, año en que se jubiló. Posteriormente, pasó a desempeñar el ministerio de capellán del Sanatorio Antituberculoso, en la misma villa, y aprovechó su estancia para realizar excavaciones en «El freginal de la Font major», en Torremanzanas en el Ángulo de Is, en Benifallím-Penáguila y en el Montgó de Jávea.

Para la formación del museo se tuvo que trasladar nuevamente a Alicante en 1941, año en que continuó excavando en diferentes lugares de la provincia. En 1942 y principios del siguiente, visitó Alicante Adolfo Schulten, arqueólogo alemán, el cual interesado por la brillante labor de Belda, realizó con él una serie de excursiones arqueológicas por la provincia.

Las más destacadas fueron: Torremanzanas (febrero de 1942), Cabeço de Lucero (enero de 1943), Cala de Benidorm (enero de 1943), Jávea (febrero de 1943) y Ruinas de Illice (febrero de 1943).

A mediados de 1943, y tras la incorporación del Museo Arqueológico al régimen de los museos dependientes del ministerio de Educación, el 22 de noviembre, el ministro de Educación, le nombró director del mismo. Después de la instalación de éste en una de las dos torres que flanquean la terraza del palacio provincial, instaló un taller para el museo arqueológico. Tras una nueva campaña de excavaciones, que abarcó desde los años 1946 a 1949, el 29 de marzo del último, fue inaugurado oficialmente el Museo Arqueológico Provincial.

En los años posteriores continuó excavando en diferentes lugares, contando con la colaboración de la Peña Excursionista Alicantina, que por aquella época le acompañaba en sus excursiones. También participó en varios congresos arqueológicos y dio algunas conferencias.

En 1953, descubrió un acueducto romano en Altea, además de realizar excavaciones en Benalúa y Babel. Por esta fecha salió a oposición el cargo de director del Museo Arqueológico, siendo relevado del mismo y nombrado director honorífico. En la temporada de 1956-1962, descubrió junto a la isla de Tabarca un vasto campo submarino de ánforas romanas, así como el yacimiento de la Laguna, en la plaza del 18 de julio. En 1962, excavó en el Benacantil, en la ladera que está frente a la zona portuaria, y con éstos y los anteriores restos arqueológicos que conservaba, se dispuso a la formación de un nuevo museo alicantino, el Museo Lucentino, del salón de armas del Castillo de Santa Bárbara.

Durante los años 1963-64, realizó una doble campaña arqueológica en el Peñón de Ifach (Calpe). Tuvo por entonces un grave accidente que le quebrantó su salud, apartándole de sus excavaciones arqueológicas, lo que le obligó a dedicarse a las tareas de prospección, publicando de tarde en tarde, algún que otro artículo en la prensa. Tras el accidente, estuvo asistido en uno de los centros de la Diputación. Posteriormente pasó a vivir a la casa sacerdotal de San Pablo, trasladándose al poco tiempo a casa de uno de sus hermanos en Valencia, en el ámbito de la parroquia de San Marcelino; por último, ingresó en el hospital de los venerables Sacerdotes de Cuart de Poblet, donde murió.

El Ayuntamiento de Alicante, en la sesión ordinaria del día 22 de marzo de 1969, acordó rotular una calle con su nombre, y la Diputación Provincial propuso denominar al Museo Arqueológico con su nombre y el centro excursionista de Alicante le rindió un homenaje en Torremanzanas, el 20 de noviembre de 1971.

OBRA: Museo Arqueológico Provincial de Alicante, tirada aparte de las «Memorias de los Museos Arqueológicos Provinciales», vol. VI (Madrid 1946). En este trabajo recogió su intensa labor realizada en la Sección de Prehistoria (Cultura del Paleolítico) y en la subsección romana (Cultura imperial de Augusto).

Reseña en BOAV 1947, 263-364.

BIBL.: BOAV 1969, 189; CÁRCEL, Diccionario, 219-221.


Enlace a la ficha “José Belda Domíngez – Su obra” en la que se relacionan artículos de Arqueólogos o Historiadores obre la obra del Padre Belda.
http://www.aculliber.com/v3/index.php?id=2119&q=obra&nr=10&v=lista&cl=&i=Documentos&si=Titulo&p=1

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Fuente de información de texto y fotografías:
info: Emilio Soler y el Diario Información
http://www.alicantevivo.org/2007/04/el-padre-belda.html
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El Padre Belda era bien conocido en los ambientes arqueológicos valencianos y, desde luego, por sus extravagancias, entre todos los clientes que frecuentaban el Bar Iglesias (ubicado en la Plaza del Doctor Gomez Ulla, junto al MARQ). Un padre Belda del que su sotana sucia y raída hablaba bien a las claras de su labor diaria.

Josep Belda Domínguez había nacido en Bocairent en el año 1890. Estudió en la Universidad Pontificia de Valencia y se ordenó sacerdote en 1914. Según sus biógrafos adquirió relevancia arqueológica por sus trabajos pioneros en el Morro de la Barsella (Serra Grossa Alicantina) y, sobre todo en el Tossal de Manises.

El Padre Belda, genio y figura, fué director del Museo Arqueólogico de la Diputación Provincial de Alicante, con algún problema administrativo que otro, y entre sus publicaciones debemos destacar "Las figuras femeniles de la necrópolis de la Albufereta", "Benidorm y su contornos arqueológico" o "Investigaciones submarinas en la Isla de Tabarca". Josep Belda fallecería en el año 1969 en Quart de Poblet, población valencian de L'Horta.

De los trabajos del Padre Belda en la Illeta de Campello durante la década de los cuarenta, tomó buena cuenta Francisco Figueras Pacheco, aunque por desgracia no se conocen en absoluto el paradero de los importantes materiales hallados en el lugar y, por si fuera poco, ha desaparecido cualquier documentación o rastro de los mismos. Tal vez consecuencia de lo imprecisa que resultaba la arqueología alicantina en aquellos años.

Pero lo que sí podemos contemplar actualmente si nos acercamos a la Torre Vigía del siglo XVII en la costa campellera, junto al puerto, es un yacimiento de gran interés arqueológico y en el los visitantes podrán retroceder más de 2.000 años en el tiempo para admirar unos compartimentos excavados en la roca que han sido interpretados como una piscifactoría romana.Además, los restos encontrados permiten a los expertos (Abad, García Martín, Pastor Mira, Olcina, entre otros) situar allí un poblado ibérico construido en torno al siglo V a.c.

Como señalan las informaciones arqueológicas que hemos manejado, en el MARQ se encuentran depositados materiales de éste yacimiento, pero nos los hallados por el Padre Belda.

Nacido: 11/08/1890 en: Bocairent
Fallecido: 02/03/1969 en: Quart de Poblet
Actividad: Arqueólogo
Última actualización: 01/11/2014

Director del Museo Arqueológico de Alicante
——————Fuente: Vicente Cárcel Ortí y textos de Emilio Soler y otros——————

Nota de José Luis Martínez Angel el 1 de noviembre de 2014:

Don José Belda Domínguez nació en Bocairent, en el número 11 de la actual calle de Mosén Hilario, y fue bautizado como José Maria Alejandro. Sus padres fueron Juan Bautista Belda Ferre, empresario bocairentino, y Carmen Domínguez Montés, natural de Gayanes (Alicante), hija de un abogado afincado en Ontinyent.

Dice Pepa Sempere en su artículo publicado en el programa San Blas de 2005 que su padre se dedicaba a la maquinaria hidráulica y, entre otras cosas, fabricaban ruedas para los molinos. Una riada arruinó su negocio por lo que tuvieron que trasladarse a Benicarló.

http://www.aculliber.com/val/documentos/img_BBDD/2056/Don%20Jose%20Belda%20Dominguez.pdf

No hay ninguna duda de que Don José Belda Domínguez (Josep Belda i Domínguez en la versión valenciana de su nombre) fue un personaje clave para poner en valor la Arqueología en la Comunidad Valenciana, especialmente en la provincia de Alicante, donde compaginó su ministerio con su gran afición, promoviendo estudios y excavaciones que terminaron, entre otras cosas, con la fundación del Museo Arqueológico de la Diputación de Alicante, ciudad donde fue reconocido por el mundo cultural y por las autoridades de la época.

Su biógrafo dice que “El Ayuntamiento de Alicante, en la sesión ordinaria del día 22 de marzo de 1969, acordó rotular una calle con su nombre, y la Diputación Provincial propuso denominar al Museo Arqueológico con su nombre y el centro excursionista de Alicante le rindió un homenaje en Torremanzanas, el 20 de noviembre de 1971”. Actualmente la calle alicantina se llama “del Padre Belda”, y está situada en D.P. 03011, en el centro de la ciudad. También tiene una calle, la del “Reverendo Don José Belda y Domínguez” en Torremanzanas, localidad en la realizó una parte muy importante de sus investigaciones.

El hecho incuestionable es que Don José tuvo un papel muy relevante en su época, pero también lo es que no ha sido tratado muy justamente en los tiempos actuales ya que su nombre está desapareciendo de la historia del museo y de la arqueología valenciana.

Espero que las autoridades locales promuevan algún tipo de evento para recuperar su memoria

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Vicente Cárcel Ortí es autor de "Obispos y Sacerdotes Valencianos de los Siglos XIX y XX" - Diccionario histórico - Editado por EDICEP - Editorial Cultural y Espiritual Popular, S.L.

Archivos relacionados:

Casa natalicia de Don Jose Belda.pdf-
Josep Belda i Domínguez 1.pdf-
Josep Belda i Domínguez 2.pdf-
Josep Belda i Domínguez 3.pdf-
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